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OPINIÓN El libro y la lectura como caminos de libertad, por Emilio Sáez

La festividad del Libro, que mantiene vivas las figuras fundamentales de Cervantes y Shakespeare, pone de manifiesto la importancia de la literatura para comprender lo necesario que es pensar en una sociedad arraigada en lo cultural.

La lectura es también el fomento de la imaginación, el espacio en el que nos dedicamos a esbozar un sueño, a dialogar, a engranar el espíritu creativo para sostener la inteligencia en un mundo en trance de asentarse en la ignorancia.

Y es desde la lectura desde donde construimos mundos, desmontamos prejuicios y alentamos la necesidad de saber.

Por todo esto es por lo que el Día del Libro tiene un sentido universalista. Desde la función propia de las librerías se construye una maquinaria que mantiene los ritmos de sociedades libres, activas en el pensamiento y profundamente emotivas. La universalidad de la literatura es la primera fuente del humanismo.

Ahora que los espacios de fomento de la igualdad social se están viendo manipulados por pensamientos extremistas, podemos decir que la cultura tiene que activar conciencias para rechazar actitudes de discriminación. La lectura tiene que ser el instrumento para alcanzar derechos en igualdad, para aprender en libertad y saber que las sociedades no pueden crecer sin esa igualdad, para subrayar que la cultura es la más poderosa forma de conocimiento y que los creadores y las creadoras son el vehículo para construir sociedades libres.

Con todo ello, la Corporación que tuve el honor de presidir reivindicó un espacio amplio para exponer cultura, para ofrecer literatura. Y lo hicimos de la mano de la Asociación de Librerías de Albacete para proponer que la Plaza del Altozano, peatonalizada definitivamente para el disfrute de todas las personas, pudiera contar con la participación de todas y todos los albaceteños en la gran fiesta del libro. Sacar la cultura a la calle era el objetivo.

Este eje cívico y cultural lleno de vida es ahora una realidad que celebramos. Las casetas abiertas a los lectores y lectoras fomentan la participación y el diálogo con autores y

autoras, con los libros como espoleta de la imaginación, con la cultura de nuestro tiempo.

Porque las librerías y las bibliotecas municipales tienen un papel crucial en esta fiesta, no solo como puntos de venta o préstamo, sino también como espacios que ofrecen un trato cercano que fortalece el tejido social de Albacete, una identidad de ciudad que siempre nos ha acompañado y que, ahora, de la mano de cualquier acontecimiento cultural, se reivindica.

Un libro es un puente cultural que nos permite conocer lo diferente y construir tejido social. Esa es la base de la política, la verdadera naturaleza del trabajo de cada uno de nosotros y nosotras, el empuje que subraya la importancia del trabajo que venimos haciendo.

Con todo, la libertad de la que hablaba y la formación son dos pilares imprescindibles para la educación. Las nuevas sociedades tendrían que saber que sin estos dos elementos es muy difícil sostener el edificio de las democracias. La literatura, el libro, los escritores y las escritoras están proponiendo reflexión, imaginación, creatividad para consolidar mundos mejores, para hacernos sociedades con espíritu crítico, para ofrecer un camino amplio por el que seguir andando.

Feliz día del libro y feliz fiesta de la cultura.

Emilio Sáez Cruz

Diputado en el Congreso y secretario general del PSOE en la ciudad de Albacete