
Un total de 36 menores, dos de ellos en Castilla-La Mancha, han muerto ahogados en piscinas, playas, ríos y pantanos en lo que va de año en España, un 33% más que todo el año pasado y el número más elevado en los últimos siete años, según recoge el primer «Informe de ahogamiento de menores en espacios acuáticos».
El informe, elaborado por la empresa Abrisud de L’Hospitalet de Llobregat, especifica que casi la mitad de los fallecimientos -en total 26 niños y 10 niñas- ha tenido lugar en piscinas (47,22%), un 88,24% de ellas domésticas; un 19% en playas; un 11% en ríos; otro 11% en embalses o pantanos y el 12% restante en distintas localizaciones, como parques acuáticos o alta mar.
Según el informe, los decesos se han concentrado en Comunidad Valenciana, con 8 muertes; Cataluña con 6, Andalucía con 4; Madrid con 3, y Murcia, Castilla-La Mancha, La Rioja, Baleares y Extremadura, con 2, mientras que ha habido un deceso tanto en Castilla y León, como Navarra, Principado de Asturias, Aragón y País Vasco.
El peor mes ha sido agosto, con diez ahogamientos de menores, mientras que el informe señala que también han ocurrido otros 33 ahogamientos no mortales que han requerido hospitalización; otros 13 rescates que han necesitado supervisión médica; 4 traumatismos y 110 rescates sin consecuencias.
Los autores del informe destacan que «ni el descenso del turismo ni el confinamiento ocurrido en España han conseguido reducir la tendencia al alza que se viene registrando desde el año 2016».
El informe resalta que el perfil más habitual de los menores que mueren ahogados es un niño, de entre 2 y 4 años, que fallece en un espacio sin vigilancia o por un descuido en la supervisión adulta.
