La cuadragésimo tercera edición de la marcha Nerpio-Alcaraz ha concluido esta tarde, como establece la tradición, en la Plaza Mayor, de la localidad alcaraceña, con esa estampa privilegiada que le proporciona la Torre del Tardón.
Atrás quedan siete jornadas, en las que que sus 34 participantes han cubierto 170 kilómetros, con una longitud media por etapa que ha superado los 22 kilómetros y con desniveles acumulados positivos que, en algunos casos, rebasaron los 1.200 metros.
Siete días, que se han caracterizado por precipitaciones, en forma de nieve y lluvia, fuertes rachas de viento y sensaciones térmicas por debajo de los cuatro grados bajo cero.

Este reto, que supera ya las cuatro décadas desde que tres apasionados de la naturaleza y el senderismo: Juan Miguel Velasco y los hermanos Marcos y José Bonilla, se decidieron a emprenderlo por primera vez, se ha convertido, por méritos propios, tal y como subraya el coordinador de la Marcha y presidente del Centro Excursionista de Albacete, Pascual Valls, “en una de las marchas invernales más longevas de cuantas se celebran en España, quizás porque aúna el contacto y la pasión por la naturaleza, con ese componente de superación personal que la hace tan especial”.
En esta edición, la Marcha ha transcurrido entre parajes naturales de las provincias de Albacete y Jaén, con finales de etapa en Venta Ticiano, La Toba, Río Madera, Segura de la Sierra, Siles, Ríopar y Alcaraz.





