El Teatro Circo de Albacete se llenaba este sábado noche para acoger el concierto El Último Vals, dentro de la gira de teatros 2025-26 de Miguel Ríos, una de las figuras imprescindibles de la música española. Con más de sesenta años en la carretera, Miguel Ríos sigue ofreciendo magníficos y emocionantes conciertos como el que ha tenido lugar, esta noche, en Albacete, dentro de una exitosa gira de teatros que recorre todo el país para disfrute de todos.
El artista de Granada haofrecido en Albacete un concierto de algo más de dos horas, en el que ha repasado veintiuna de sus más destacadas canciones que ha mezclado con las que conforman su último disco en el mercado titulado, como la propia gira, ‘El último vals’.
Durante la noche del sábado, 3 de enero. Miguel Ríos puso a cantar a todo un Teatro Circo pleno de seguidores, de todas las edades, del viejo rockero granadino. La gira de su más reciente disco ‘El último vals’ llegaba a nuestra capital en este nuevo periplo en la carretera del andaluz. Miguel Rios estuvo acompañado por la banda Black Betty Boys compuesta por el guitarrista y productor José Nortes; Luis Prado, teclados, batería y coros; Jorge Ruiz, bajo, guitarra y coros y Samuel Terroso, batería, guitarra y coros.
El show comenzó con “Bienvenidos” – ¿hay mejor forma? – y con ‘Mientras el cuerpo aguante” continuó su concierto que prosiguió con una primera pieza de su reciente disco titulada ‘Oro irlandés’, una preciosa balada folk. Entrado en el terreno de la balada, el cantante de Granada nos volvió a envolver con ‘No estás sola’, una bellísima y vieja canción de su álbum de 1983 a la que siguió ‘Si pudiera parar el tiempo’ en la nos habla de su actual estado vital; de esas averías internas que sufre su cuerpo, pero que de chapa y pintura luce genial para sus 81 años, como así demostró en Albacete.
Las míticas ‘Vuelvo a Granada’ y ‘El río’ pusieron a todo el mundo de pie para, después, volver a su nuevo disco para cantarnos ‘No es la Tierra, estúpido. Eres tú’, en la que denuncia a los negacionistas del cambio climático. Tras ello sonaron los acordes de ‘Año 2000’ y de ‘Generación límite’. Tras ellos, y para aprovechar unos minutos de merecido descanso, su pianista Luis Prado nos deleitó con una canción titulada ‘Estoy gordo’ que hizo, igualmente, las delicias de todos los presentes.
‘Todo a pulmón’ y ‘El último vals’ nos llevaron a la muy esperada ‘El blues del autobús’ que, Miguel Ríos, quiso cantar con todo el público en el que fue uno de los mejores momentos de la noche. Una particular, y muy aplaudida, versión del icónico ‘Insurrección’ de su buen amigo Manolo García precedió a ‘Los viejos rockeros nunca mueren’ de 1979, fusionándolo con el ‘Rocanrol bumerang’, de 1980. ‘El rock de la cárcel’ y ‘Sábado en la noche’ de 1978 pusieron el colofón remember a la velada.
Tras despedirse y abandonar el escenario al volver en los bises sonaron ‘En la rampa de salida’ y, cómo no, la preciosa ‘Santa Lucía’. Tras ‘Oración’ y su legendario ‘Himno de la Alegría’, y un Teatro Circo en pie, aplaudiendo durante varios minutos, finalizó un concierto magistral de un artista único. Gracias Miguel Ríos y hasta pronto, siempre.

