Por Carlos Garrido
El cantante, actor y escritor actuará el próximo 28 de agosto en la Plaza de Toros de Albacete dentro del festival Locos por la Música. Antes de reencontrarse con el público albaceteño, repasa una trayectoria de más de cuatro décadas, reflexiona sobre la vigencia de sus canciones y reivindica la fuerza del directo de Los Toreros Muertos
Hablar de Pablo Carbonell es hacerlo de una de las figuras más singulares de la cultura española. Músico, actor, escritor y humorista, el gaditano sigue recorriendo los escenarios con Los Toreros Muertos, una banda que, más de cuarenta años después de su nacimiento, continúa llenando recintos con himnos como Mi agüita amarilla o Yo no me llamo Javier.
El próximo 28 de agosto volverá a Albacete dentro del festival Locos por la Música, y lo hará con la misma ilusión que en sus primeros conciertos.
«Los nervios, afortunadamente, no han desaparecido. Eso significa que me sigue preocupando hacer una buena faena. Lo que más me importa ahora es comprobar que aquellas canciones que escribimos hace más de cuarenta años siguen teniendo vigencia y continúan llegando a la gente.»
La experiencia, reconoce, le ha permitido dominar aspectos técnicos que antes eran un auténtico quebradero de cabeza. «Cuando empecé, mis conciertos iban de concierto a afonía y de afonía a recuperación. Ahora ya sé calentar la voz, proyectarla y cuidar muchas cosas que entonces desconocía. Pero los nervios siguen estando ahí.»
Uno de los aspectos que más satisfacción le produce es comprobar cómo sus canciones han sobrevivido al paso del tiempo y siguen siendo coreadas por personas de distintas generaciones.
«Me siento un auténtico privilegiado. Hay gente que me dice que tendría que volver a nacer para descubrir cómo es realmente la vida, porque he tenido la suerte de poder dedicarme a algo tan poco convencional como esto. Y, sinceramente, me siento muy agradecido por ello.»
Carbonell tampoco pierde de vista la parte menos visible de la profesión. Recuerda que detrás de cada concierto hay muchas horas de carretera y sacrificio. «Solo el último fin de semana hice unos 2.700 kilómetros entre distintos conciertos. Esta profesión tiene muchísimo trabajo detrás, aunque luego el público solo vea las dos horas sobre el escenario.»
Aunque ha desarrollado una extensa carrera como actor, escritor o presentador, tiene claro cómo se define a sí mismo. «Yo soy un actor que canta. Mi trabajo consiste en convertirme en el personaje que interpreta esas canciones. Son letras muy particulares, incluso absurdas en muchos momentos, y hay que defenderlas con la cabeza bien alta. Con el tiempo también he aprendido a cantar y a bailar, pero, sobre todo, sigo siendo un actor.»
De hecho, reconoce que, antes de descubrir los escenarios, su futuro parecía ir por un camino completamente distinto. «Yo pensaba que iba a ser pintor. Dibujaba cómics y siempre estaba creando cosas. Pero un día decidí que era más divertido convertirme yo mismo en el personaje que seguir dibujándolo.»
Sobre el concierto que ofrecerá en Albacete, Carbonell asegura que el directo continúa siendo la gran fortaleza de Los Toreros Muertos. «Que la gente venga sin demasiadas expectativas; así lo pasará todavía mejor. Siempre digo que cuando nuestras canciones se escuchan en un escenario cobran todo el sentido. El directo es nuestro punto fuerte y creo que somos un grupo que conecta muy bien con el público.»
El artista guarda además un vínculo especial con la ciudad. Recuerda sus anteriores actuaciones, especialmente la celebrada en el Teatro Circo, y destaca que mantiene amigos en Albacete. Incluso su actual obra teatral, explica, tiene una conexión directa con la provincia.
«He actuado muchas veces allí y tengo muy buenos amigos en Albacete. Además, en la obra de teatro que estoy representando ahora hay una actriz albaceteña, así que siempre termino teniendo algún vínculo con la ciudad.»
Y, cómo no, tampoco se olvida de una de sus grandes señas de identidad. «La Feria de Albacete es la Feria. Ya no hace falta decir de dónde es, porque todo el mundo sabe de cuál estamos hablando.»
Con esa mezcla de humor, cercanía y espontaneidad que le ha acompañado durante toda su carrera, Pablo Carbonell volverá a reencontrarse con el público albaceteño en un festival que reunirá a algunos de los grupos más emblemáticos del pop y el rock español, dispuesto a demostrar que, cuatro décadas después, Los Toreros Muertos siguen tan vivos sobre el escenario como el primer día.
