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Paloma San Basilio, que trae al Teatro Circo ‘Dulcinea’: Me encanta Albacete y disfruto de su gastronomía

Por Carlos Garrido

La artista regresa a la capital manchega con un espectáculo original que mezcla música, teatro y literatura cervantina en una propuesta “absolutamente emocional” que ya está conquistando al público

Paloma San Basilio vuelve a Albacete este próximo 6 de marzo con una propuesta muy distinta a todo lo que haya podido verse antes sobre el universo quijotesco. Dulcinea no es un musical al uso, tampoco un monólogo, ni teatro convencional. Es, en palabras de la propia artista, “algo puro… un híbrido maravilloso”.

La obra nace de un deseo compartido con el director Juan Carlos Rubio. “Juan Carlos y yo queríamos hablar juntos, y hasta que no encontramos ese tesoro que es esta pieza, no nos pusimos manos a la obra”, explica. La música es original, los textos proceden de Cervantes y Unamuno, y el formato rompe cualquier etiqueta habitual.

“Lo que sí es cierto es que la gente entra por Dulcinea, por mi nombre… pero cuando termina la obra se pone de pie”, afirma. Y lo hace, según cuenta, porque el espectáculo es un trabajo dramático y actoral intenso, cargado de emoción, verdad y también sentido del humor.

Durante la función, la música actúa —con Julio Awad al piano— como una banda sonora constante que acompaña y matiza el texto. “Hay como una banda sonora que va detrás tocando y matizando lo que yo digo”, señala. A ello se suman canciones vinculadas a cada momento escénico, construyendo un viaje que, según Paloma, “la gente no sabe qué es, pero se deja llevar por completo”.

Emoción, reivindicación y vigencia

Si hay un elemento que destaca por encima de todos, Paloma lo tiene claro: “La emoción”. La obra arranca con una parte de parodia “muy divertida”, pero pronto evoluciona hacia algo más profundo. “Hay reivindicación del personaje femenino, hay mucha verdad, hay mucha denuncia del mundo en el que estamos viviendo”.

La artista subraya la sorprendente actualidad del texto: “Es de una vigencia brutal. Dices: Dios mío, que esto se haya podido escribir hace tanto tiempo y que estemos viendo todo lo que está pasando en referencia a lo que yo estoy leyendo”. La obra habla de idealismo, de no conformarse, de luchar por lo que uno cree y de denunciar la mentira y la manipulación.

“Defender este texto es muy fácil”, reconoce. “Yo me lo paso muy bien, me parece un lujo y se me pasa el tiempo volando”. Una hora y veinte minutos que, asegura, fluyen sin que apenas lo note.

 

Un vínculo especial con Albacete

El regreso a Albacete tiene para ella un componente emocional añadido. No es la primera vez que actúa en la ciudad y su relación con ella viene de lejos. “Aunque parezca mentira, yo he recorrido Albacete durante muchos años seguidos”, recuerda. «Durante algunos veranos prácticamente vivía en El Parador».

“A mí me encanta la gente de Albacete, me encanta la celebración que hacen de las cosas”, confiesa. Y no falta la referencia gastronómica: “Siempre que paso por allí disfruto de las migas ilustradas y de toda esa maravilla que solamente hay en esa parte del mundo”.

También dedica palabras al lugar que acogerá la función, el Teatro Circo, al que considera “una joya” y un espacio que merece ser reivindicado. Por eso su mensaje es directo: espera que el público no deje “una butaca vacía” y que compartan una noche especial con Dulcinea.

“Es un espectáculo absolutamente emocional, que también te hace pensar mucho”, concluye. Y lanza una invitación clara al público albaceteño: “No me faltéis”.