
Con un ambiente ya mucho más tranquilo, los temporeros confinados en la IFAB esperan los autobuses que a lo largo del día les llevará a sus nuevas ubicaciones, en distintos pabellones de la ciudad que -por el momento- las instituciones prefieren no desvelar para no generar revuelo en las zonas.
Ahora, los temporeros deberán guardar, esta vez en grupos de unas 25 personas, un nuevo confinamiento, de 10 días, como lo ha explicado a este medio Cheikhou Cisse, portavoz de Acaim, el Colectivo de Ayuda al Inmigrante. Si a partir de ahí no dan positivos en PCR en el grupo podrán volver a trabajar, como pedían en sus protestas de ayer, desesperados por poder enviar dinero a sus familias.
Esta mañana, la presencia policial, como es habitual estos días en la IFAB, vuelve a ser importante, aunque con ánimos ya muy calmados, a la espera de la reubicación de los temporeros, que dará por clausurada esta instalación temporal en la Avenida Gregorio Arcos.
