Podríamos afirmar, casi sin temor a equivocarnos, que no hay nadie en Albacete que no conozca a Venceslao Tárraga González. Quizás por su nombre completo poco, pero como Vence, el del Dover, todos. Tras 42 años detrás de la barra de esta mítica cafetería de la Avenida de España, en la plaza de la Fuente del Parque, se ha jubilado. Y mientras el Dover se prepara para iniciar una nueva y renovada etapa, «con un profesional del sector muy bien preparado», él ya dedica su tiempo a esos planes familiares que el sacrificado sector de la hostelería no les permitió antes a él y a su mujer, María.
Recuerda que entró a trabajar en el Café Bar Dover con 19 años y durante 20 años trabajó como camarero. Cuando su jefe se jubiló se lo quedó y ha estado 22 años como propietario, si bien pone de relieve que tanto quienes han trabajado con él en estos años, como los numerosos clientes, son para él y su mujer parte de su familia.

Se muestra contento de que sus hijos tengan sus trabajos, aunque han ayudado también algunos años en el negocio familiar, y recuerda como detrás de esta barra ha visto crecer a generaciones de albaceteños. «Aquí he atendido a tres generaciones. Había abuelos que venían con sus nietos y ahora vienen esos nietos ya de mayores», detalla emocionado.
Más de 40 años con sus crisis y sus alegrías, aunque destaca que se queda con lo bueno y que «sin duda, volvería a repetirlo, porque es un trabajo que me apasiona». Eso sí, reconoce que ahora añora en el día a día ver a la gente con la que conversaba mientras le servía el desayuno o una caña, pero que en sí el trabajo no tanto porque «también nos merecíamos descansar».
Subraya que ha tenido «los mejores clientes» y que, especialmente en la recta final antes de su cierre para nueva etapa, «me han dado muchas muestras de cariño». «El mayor premio, sin duda, es la sensación de cariño y agradecimiento que me han transmitido».

«Hecho más de menos la gente, los clientes, porque algunos son clientes, son amigos, son tantos, tantos años, pues la verdad es que hecho de menos más la gente que el trabajo, porque el trabajo ya, está la pieza bien bailada, desde los 15 años que empecé a trabajar».
Afrontó etapas como el Covid o la ley antitabaco que supusieron un verdadero reto para el sector, «porque de todo hemos salido, gracias al apoyo de los clientes». Y en la memoria de muchos usuarios de redes sociales, queda el video que se hizo viral de Vence ‘persiguiendo’ sillas por la Avenida de España, que volaban tras el paso de un aire prácticamente huracanado. Recuerda entre risas «cómo en el video se oía: Corre Vence, corre, que se te vuelan». Y apunta que «hubo más de esas, aunque en otras ocasiones no había tantos móviles y no se hizo tan famosa la situación».
«En esta plaza es que somos campeones del viento», bromea Vence, que recuerda que también en la Fuente de esta plaza «se ha celebrado de todo» con su cafetería como testigo. «Desde la primera celebración que recuerdo, que fue la séptima del Real Madrid, aquí se ha celebrado mucho. Y en esa Fuente es que somos del Real Madrid, del Barcelona, de la Selección Española, del Albacete, de todos».

Vence ha atendido durante años a muchos de los políticos o personalidades influyentes de Albacete y la región pero cuestionado por ello, muy tímido, sólo apunta que «sí, iba gente muy influyente» y sobre si guarda importantes secretos de las conversaciones que haya podido escuchar apunta que «todo lo que se hablaba en la cafetería, allí se quedaba, de políticos y de todos los clientes en general. Somos muy discretos (sonríe)».
No termina la entrevista sin insistir en dar las gracias «a todos los clientes que han ido; a mi mujer, que lo mucho o lo poco que tenga se lo debo a ella. A mis hijos, que cuando han podido ayudarme, me han ayudado. Y a mis trabajadores que los vea donde los vea siempre me han demostrado que somos como familia».
Ahora espera ir al renovado Dover pero ya como cliente y apunta que la nueva imagen de su emblemática cafetería podría estar lista a mediados de junio, «con un nuevo concepto», que espera que siga teniendo el apoyo de su clientela.

En el tiempo que estuvimos con Vence haciendo las fotos de esta información no dejaban de saludarle e interesarse por cómo le iba la jubilación quienes han sido sus clientes y amigos en todas estas décadas.
