Una victoria para la salvación
En la temporada 2009-2010 el Girona visitó el Carlos Belmonte en la penúltima jornada del campeonato y el Albacete estaba obligado a ganar si quería tener esperanzas de salvación, en una temporada que comenzó con mucho optimismo pero en la que se terminó con la soga al cuello y salvándose en la última jornada. Había regresado al club Rafael Candel, formando tándem con José Vicente García Palazón, para cerrar una de las etapas más oscuras en la historia del club, pero su gestión no estuvo a la altura de las circunstancias, sobre todo por las enormes dificultades económicas de la entidad.
En esa primera temporada se tiró la casa por la ventana. Se realizó un órdago a la grande con excesivas aspiraciones para un club arruinado. Se formó una plantilla con el objetivo de ascender, pero se falló en el banquillo. Pepe Murcia no supo llevar un vestuario complicado, que luego se le subió a las barbas a un voluntarioso Julián Rubio y que terminó con un David Vidal que, si salvó al equipo, fue más por la calidad de los jugadores que por otra cosa, porque demostró que lo suyo era más la comedia, con un sinfín de historietas que, una vez oídas, iban perdiendo la gracia, lo que se desveló cuando el club decidió volver a llamarlo la temporada siguiente, en la que, con una plantilla de inferior categoría, se le vio totalmente el plumero en lo futbolístico.
El caso es que sólo la calidad de jugadores como el uruguayo Stuani o los veteranos Hidalgo o Sales salvaron al equipo del descenso. Tal fue el desastre de temporada que hasta 32 jugadores llegaron a disputar algún minuto en el Albacete e incluso uno de los fichajes invernales, el uruguayo Fajardo, se quedó sin vestir oficialmente la camiseta del club manchego pues no llegó a jugar ni un solo minuto, lo mismo que le pasó a uno de los fichajes estrellas de la temporada, el veterano Vivar Dorado, que tras comenzar la temporada empezó con los problemas en el tendón de Aquiles y no pudo recuperarse, con lo que en el mercado invernal se le dio la baja y dejó con el fútbol profesional con 35 años.
El Alba había encadenado nueve partidos sin perder, con cuatro victorias, que lo habían sacado de la zona de descenso, en la que estaba con cinco puntos por debajo. Pero perdió dos partidos consecutivos para volver a sonar las alarmas y al llegar a la antepenúltima jornada estaba quinto por la cola, fuera del descenso, pero con los mismos 46 puntos que los tres equipos que tenía por debajo (Real Unión, Huesca y Murcia), pues el colista Castellón ya estaba descendido hace algunas jornadas al sumar sólo 33 puntos. El Girona, por su parte, estaba undécimo, pero con 51 puntos, es decir, cinco de diferencia con el descenso, y no era para fiarse, como se pudo comprobar en una última jornada de infarto en la que se descendió con 50 puntos.
El Albacete jugaba en el Carlos Belmonte y no podía dejar escapar la victoria. Era vital para tener opciones de salvación en la última jornada, después del varapalo que había supuesto perder en el Belmonte con el Recreativo (1-3) en esa doble jornada en casa que tenía que haber certificado la permanencia. Verza, un hombre vital en el centro del campo, se iba a perder el partido por una acumulación de tarjetas que no estaba prevista, pues en las cuentas del club llevaba cuatro y no cinco. Competición sancionó al jugador, lo que ratificó Apelación, pero de forma inesperada, porque parecía claro que el error en el cálculo era del Albacete, el Comité Español de Disciplina Deportiva acordó la suspensión cautelar de la sanción, con lo que Verza pudo jugar ese partido. También recuperaba Vidal a Fernando Sales, que la jornada anterior había pegado la espantá por la comunión de su hija, aunque se dijo que no jugaba porque tenía molestias. Obviamente el club estaba muy enfadado con el jugador, que dejaba al equipo sin uno de sus hombres más importantes en un partido vital para la permanencia que además se perdió. Después se le abrió un expediente, lo mismo que a Alberto Aguilar y Notario, por otros motivos, pero las sanciones internas en el régimen disciplinario del club eran minucias.
Por si el partido contra el Girona tenía argumentos para la tragedia, minutos antes de comenzar el partido apareció de pronto una lluvia torrencial que dejó el terreno de juego encharcado en muchas partes del campo. El Belmonte tiene muy buen drenaje, pero cayó mucha agua justo cuando iba a comenzar el choque.
David Vidal formó con Cabrero, Blanco, Alberto Aguilar, Tarantino, Kike Tortosa, Fernando Sales, Verza, Sousa, Antonio López, Hidalgo y Stuani. También jugaron López Ramos, Miguel Núñez y Merino. En el Girona, entrenado por Nascís Juliá, jugaron Dani Mallo, Galán, Cañas, Migue, José, Xumetra, Matamala, Dorca, Moha, Peragón y Kiko Ratón. También jugaron Calle, Gerard y Chechu. Viejos conocidos en el equipo gerundense como Calle y David Cañas. También ese partido jugó titular Dani Mallo en la portería, habitualmente ocupada por Jorquera. El guardameta gallego sigue en activo y curiosamente está actualmente en la plantilla del Albacete.
El colegiado del encuentro fue el madrileño Lesma López, cuya actuación fue correcta. Repartió errores con una posible pena máxima en cada área, pero supo llevar un partido excesivamente complicado por la situación del terreno de juego y la lluvia, que cayó con gusto durante la primera media hora de partido. En el Alba hubo cartulina amarilla para Tarantino y en el Girona para Moha, José, Cañas, Gerard y Kiko Ratón.
El partido comenzó con un Albacete totalmente enchufado. No valía otra que ganar y estar metido en el partido era importante. El Girona necesitaba un punto para que su permanencia era matemática, así que salió a especular. Antonio Hidalgo había errado dos claras ocasiones siete días antes frente al Recre, pero ese día el catalán afinó su punto de mira y su actuación resultó definitiva. En el minuto 3 el lateral Blanco realizada una buena internada y ponía el balón al área, donde tocó Stuani con la cabeza y el balón salió rechazado por la defensa a la frontal, donde apareció Hidalgo para conectar un disparo que se convirtió en el 1-0. Apenas había comenzado el partido y el Alba se puso por delante, nada mejor para liberar la tensión acumulada.
Con el 1-0 el Girona espabiló, porque buscaba el empate, pero el Albacete trataba de defender con orden en medio del diluvio. A los 10 minutos el campo ya era un auténtico charco y en circunstancias normales el partido se habría suspendido, pero estábamos a primeros de junio y la temporada terminaba la semana siguiente, así que no había tiempo para jugar después y estaba en juego el descenso, así que el partido tenía que jugarse sí o sí.
Si al principio hubo un posible penalti sobre Stuani, unos minutos después un error de Kike Tortosa provocó otra acción en el área del Albacete en la que también se reclamó pena máxima. Ni pa ti ni pa mí, debió pensar el colegiado, que no señaló ninguno de los dos.
En el minuto 36 hubo una falta en la frontal que sacó Verza. El balón iba claro para el portero Dani Mallo, pero el agua le jugó una mala pasada al guardameta gallego, pues se le escurrió la pelota entre las manos y por allí andaba al acecho Antonio Hidalgo, para meter la pierna y lograr el 2-0 que ponía el partido en franquía para el Albacete.
El Girona salió a por todas en la segunda parte, pero el partido era una ejercicio de equilibrio. Los jugadores iban al suelo a las primeras de cambio y el balón tan pronto salía escupido por el agua como quedaba retenido, por lo que los despropósitos eran continuos para uno y otro. La conexión arriba entre Sales, Hidalgo y Stuani generaba muchos problemas a la zaga gerundense. Los desaciertos del Girona le iban dando vida a un Albacete que se quitó el dominio gerundense provocado por la salida de Gerard tras el descanso y volvió a acercarse con peligro a la portería defendida por Dani Mallo. En el minuto 60 un centro de Sales se envenenó y Mallo tuvo que meter la mano, con la fortuna de que el balón se fue al palo y después volvió a rebotar en el guardameta y se volvió a meter en el campo, sin cruzar la línea de gol. En el 79 otra buena jugada de Sales dejó un balón de oro para Hidalgo, que no pudo lograr el hat-trick, pero unos minutos después la victoria albaceteña quedó vista para sentencia con otra gran jugada de Sales y remate de Stuani que rechaza como puede Dani Mallo, llevando Sales para culminar la acción y subir al marcador el 3-0 que resultó definitivo.
El Albacete había salvado un match-ball y afrontaba la última jornada en casa del Cartagena con diversas opciones de salvación, aunque la más clara era ganar y evitar cualquier tipo de empate entre varios equipos que eran positivos en algunos casos pero negativos en otros. El Alba ganó con contundencia en Cartagonova y se logró la permanencia una temporada más en la Liga de Fútbol Profesional.

