Dos visitas al Carlos Belmonte
El filial del Athletic Club de Bilbao ha visitado el Carlos Belmonte dos veces, ambas en Segunda División. El Bilbao Athletic se presentó por primera vez en tierras manchegas en aquella temporada 85-86 en la que el Alba tuvo un paso efímero por la segunda categoría del fútbol español. Y fue al inicio de la temporada, cuando todos se las prometían felices. Concretamente era la jornada 3, jugada en plena Feria, por lo que el encuentro se adelantó al sábado 14 de septiembre de 1985. En las dos primeras jornadas, el Albacete entrenado por Julián Rubio y Abilio Rubio, había empatado con el Logroñés y caído ante el Tenerife, por lo que ocupaba la penúltima posición de la tabla con un punto. El Bilbao Athletic había ganado en casa al Mallorca pero luego había recibido una soberana paliza ante el Logroñés (6-0) pero con esos 2 puntos ocupaba la 15ª plaza en la clasificación.
El Albacete Balompié formó con Garmendia, Calvoecheaga, Ángel, Silos, Rojo, Merino, Luis, Catali, González, Emiliano y Botella. También jugó Hernán. El Bilbao Athletic salió con Iru, Lizarrábal, Óscar, Txirri, Ferreira, Aguirre, Pizo Gómez, Elguezábal, De Diego, Luis Fernando y Sarriugarte. También jugaron Ayúcar y Agiriano). Ese año Iribar hizo jugar con el filial a dos jóvenes valores de Lezama, Rafa Alkorta, que tenía 17 años y Ander Garitano, con 16.
El árbitro del encuentro fue el canario Sosa Saavedra, que tuvo una discreta actuación, sobre todo por la poca ayuda que recibió de sus jueces de línea, con el reparto de errores en la señalización del fuera de juego. Mostró cartulina amarilla en el bando visitante a Aguirre y en el local a Botella y Ángel. Para Botella era la tercera que veía en tres partidos, todas por protestar.
Hubo un ambiente de gala, con el Carlos Belmonte con un lleno que dejó en la taquilla una recaudación de cuatro millones de pesetas, importante cantidad para 1.985. Visitante de excepción fue Javier Clemente, entonces entrenador del Athletic de Bilbao, que acudió al Belmonte para ver a sus cachorros.
El Albacete ganó, pero tuvo que sudar tinta para conseguirlo. El inicio fue muy bueno por parte manchega, con jugadas al primer toque y mucha precisión en el juego. Los jóvenes jugadores bilbaínos mostraron ciertos nervios defensivos y eso lo aprovechó el Alba para marcar pronto el que a la postre fue el único tanto del partido. Corría el minuto siete cuando Catali lanzó un potente disparo desde 25 metros que se estrelló en el poste de la portería defendida por Iru y por allí apareció Emiliano para cazar el rechace y, con templanza, marcar el 1-0.
Pudo el propio Emiliano hacer el segundo al quedarse mano a mano con iru, pero su remate se fue fuera y poco a poco el equipo de Iribar empezó a carburar y antes del descanso Pizo Gómez puso a prueba a un seguro Garmendia. En la segunda mitad el Bilbao Athletic buscó la igualada, mientras el Alba esperaba agazapado para matar el encuentro en una contra. Pero las ocasiones eran todas para los cachorros, salvadas unas veces por Garmendia y otras por la falta de tino de los delanteros bilbaínos. En la recta final, con el Bilbao volcado, primero Rojo y después Botella pudieron marcar la sentencia, pero finalmente el marcador ya no se movió y el partido acabó con ese triunfo muy bien recibido por la hinchada local, en un partido donde destacó el marcaje de Silos sobre el delantero Sarriugarte, la brega de Catali y el buen tono general de toda la defensa manchega. Al final, Iribar indicó que el empate habría sido justo por el dominio de su equipo en la segunda mitad, pero también reconoció que a sus jugadores “adolecieron de tino y fuerza en el remate”.
Pasaron unos años y el Albacete regresó a Segunda y se volvió a encontrar con el Bilbao Athletic. Otra vez el paso de los manchegos por la división de plata fue efímero, pero esta vez en positivo, porque se trataba de la campaña 1990-1991, en la que el equipo entrenado por Benito Floro consiguió el primero e histórico ascenso a Primera División. La visita de los cachorros al Belmonte se produjo en la segunda vuelta, cuando la afición local empezaba a vislumbrar ya como real la posibilidad de conseguir el ascenso, pero que se veía frenada por una serie de partidos consecutivos empatados en casa. Hasta siete encuentros empataron los de Floro en el Belmonte, pero luego ganaba o empataba fuera y así iba manteniéndose en la parte alta de la tabla. Antes de jugar esa jornada 27 el Albacete era segundo con 35 puntos, tres menos que el líder Real Murcia (38) y dos más que su inmediato perseguidor, el Deportivo de La Coruña (33). El Bilbao Athletic estaba entrenado por Iñaki Saez pero justo la semana del partido ante el Albacete era destituido del primer equipo Javier Clemente y la directiva dejaba el Atlhetic Club en manos del entrenador el filial. Así, Fidel Uriarte se hizo cargo del Bilbao Athletic y debutó en el partido disputado el 24 de marzo de 1991 en el Carlos Belmonte. El equipo de los cachorros estaba ubicado en una cómoda novena posición de la tabla con 26 puntos.
El cuadro bilbaíno sólo logró ganar un partido esa temporada como visitante, pero sumó ocho valiosos empates y fue muy fuerte como local, con muchas victorias y sólo tres derrotas. Tenía jugadores como el portero Kike, Javi Gracia, Asier Garitano, Eskurza, Aitor Larrazábal o Tabuenka.
Ese domingo 24 de marzo, con el Albacete habiendo sumado ya dos empates en casa, llegó el tercera frente al Bilbao Athletic. Benito Floro puso en liza a Conejo, Julio Soler, Quique Latasa, Juárez, Menéndez, Catali, Víctor, Zalazar, Manolo, Antonio y Corbalán. También jugaron Martín y Franco. En el Bilbao Athletic jugaron Kike, Galdámez, Mendiola, Somavilla, Eleder, Del Val, Goyo, Justo, Uribarrena, Zubieta y Cuéllar. También jugó Garitano.
El árbitro de la contienda fue el catalán Mazorra Freire, que estuvo en línea de mal árbitro en el que fue su último año en activo. En este partido distribuyó numerosas cartulinas amarillas a su buen saber y entender y no quiso saber nada en ninguna de las dos áreas, con unas manos en cada una de ellas que no sancionó. A pesar de que fue un partido jugado con mucha deportividad y corrección por parte de los jugadores hubo amarilla para Julio Soler, Víctor, Martín, Corbalán; Eleder, Justo y Uribarrena.
La perspectiva de estar arriba estaba afectando a un Albacete que mostraba flaquezas defensivas y que dependía mucho de la inspiración de Zalazar. Apenas se llevaban jugando nueve minutos de partido cuando una indecisión entre Julio Soler y Conejo, en la cesión del primero, acabó con el balón entrando mansamente en la portería manchega, lo que ponía el partido en franquía para el Bilbao Atlhetic, que se fue atrás a buscar el contragolpe como principal arma y trabó el partido todo lo que pudo y más. A la media hora apareció Zalazar, que con un golpeo de los suyos, llenos de potencia y dirección, puso el 1-1 en el saque de una falta.
En la segunda parte el Albacete fue un querer y no poder frente a un conformista Bilbao Athletic que no se cortaba un pelo a la hora de mandar el balón a la grada para evitar cualquier situación de riesgo. La mejor oportunidad local fue un cabezazo de Juárez a la salida de un córner que se estrelló en el larguero. La cosa no dio para más y el encuentro terminó con ese empate (1-1).


