El Alba no pudo culminar la remontada en un partido con muchos goles
Cuatro son las veces que el Albacete Balompié ha visitado Ponferrada, la primera en los años 60 durante una fase de ascenso a Segunda y el resto ya entrados en el siglo XXI. En todas ellas el resultado fue de victoria para la SD Ponferradina. Hoy vamos a centrarnos en la visita de Alba a El Toralín en la campaña 06-07, con César Ferrando en el banquillo manchego. El partido se disputó a finales de enero, era el primero de la segunda vuelta y pintaban bastos para el Albacete, tanto deportiva como institucionalmente.
En aquel primer mes de 2007 la irrupción del grupo opositor Bandera Blanca traía de cabeza al Consejo de Administración presidido por Ángel Contreras, que tenía que lidiar con una complicada situación económica y una mosca cojonera que no paró hasta agarrar el sillón, porque por mucho que dijeran que su intención se limitaba a mirar por el bien del club sin ningún afán de protagonismo, al final se demostró que lo que querían era sentarse en el sillón de mando y poner todo patas arriba, generando una ruptura total con el entorno y liderando una de las mayores crisis institucionales que se recuerdan.
En medio del terremoto continuo que provocaba Bandera Blanca, el equipo presentaba una situación crítica en la clasificación. Desde la vuelta de Ferrando la intención era repetir el éxito del ascenso, pero la platilla no terminaba de cuajar y la situación en la clasificación no era, ni mucho menos, la esperada. Eran finales de enero y el movimiento en el mercado había traído al Alba al delantero Antonio Sánchez de la Calle, procedente del Recreativo de Huelva y que debutó ante el Lorca, en la última jornada de la primera vuelta. La misma semana que se jugaba en Ponferrada llegaba del Atlético de Madrid Zahínos, que ya era convocado por Ferrando para viajar a tierras leonesas.
El partido en El Toralín se disputó el sábado 27 de enero de 2007. Un par de días antes había nevado por toda España, pero apenas tuvo incidencia en algún pequeño tramo el autobús que desplazó al conjunto manchego hasta Ponferrada. El Albacete, por aquello de ser el primer partido de la segunda vuelta, volvía a jugar fuera de casas, tras haber perdido en su visita a Lorca. Antes había perdido también con el Valladolid en el Belmonte y sólo había sumado dos puntos, merced a dos empates, en los cinco últimos partidos jugados como local. Como visitante por lo menos había ganado en tierras gaditanas al Xerez, en la salida anterior a Lorca. La Ponferradina tampoco es que fuera mejor, pues en la jornada anterior al enfrentamiento con el Albacete había sido derrotado por el Alavés en El Toralín. Los leoneses estaban en puestos de descenso, concretamente en la vigésima posición de la tabla con 21 puntos. El Albacete, tras un buen arranque del año, estaba con cinco más, es decir, 26 puntos, y ocupaba el puesto 15, lejos de la cabeza de la tabla, lugar en el que se exigía estar al conjunto manchego.
Con esa exigencia, y el temor a caer todavía más en la clasificación, llegaba el Albacete a Ponferrada. Ferrando salía de inicio con Valbuena, Alegre, Buades, Noguerol, Carlos Peña, Cámara, Cañas, Pablo García, Juan Carlos Sanz, David Bauzá y Calle. También jugaron David Sánchez, Biagini y Ferrón. En la Ponferradina, que entrenaba el leonés Argimiro Pérez García, conocido futbolísticamente como Pichi Lucas, jugaron: Rubio, Cifuentes, Debris, Robles, Fuentes, Fran, Borreguero, Nacho, Raponi, Rubén Vega y Bahá. También jugaron Jotha y Pereira.
El colegiado del encuentro fue el madrileño Hevia Obras, que tuvo mucho trabajo. Hubo carrusel de tarjetas, hasta 11 mostró. En el Albacete hubo cartulina amarilla para Carlos Peña, Biagini y Cañas. En la Ponferradina hubo cartulina para Borreguero, Fuentes, Debris, Raponi, Pereira, Jotha y dos para Rubén Vega, casi consecutivas, en los minutos 46 y 51, por lo que tuvo que abandonar el partido y dejó a su equipo con un hombre menos casi toda la segunda mitad. La primera tarjeta fue por cortar el balón con la mano y la segunda por simular un penalti. En el minuto 69 era expulsado el preparador físico del Albacete, Javier Villalba, por agarrar al asistente del brazo y decirle “pero qué pitas, ¿estás loco?”. También fue amonestado el delegado de la Ponferradina ya en la recta final del choque por no hacer caso de las instrucciones dadas por el colegiado en referencia al trabajo de los recogepelotas.
El Albacete se quedó con la miel en los labios. Una mala primera parte puso el partido muy cuesta arriba, pero la presencia de Calle, que fue el revulsivo de la segunda vuelta, posibilitó una remontada que no se pudo culminar pero que dio interés a un partido que parecía estar sentenciado en el descanso.
El partido empezó mal para el Albacete, pues en el minuto 11 un disparo lejano de Nacho Fernández golpeaba en un defensa y Valbuena no podía hacer nada para evitar el 1-0. El tanto noqueó a un equipo manchego atenazado por las dudas. En el minuto 21 una falta lanzada por Raponi con mucho efecto tocó en el palo y se coló en la portería de Valbuena. En el minuto 30 era el debutante Bahá el que veía adelantado al guardameta del Albacete y con un bombeado disparo desde 35 metros hacía el 3-0. Curiosamente ahí despertó el equipo de Ferrando y fue Calle el que anotó en el minuto 41 para dejar constancia de que el Albacete todavía estaba vivo. Era el primer gol del delantero madrileño con la camiseta del Alba, tras haber debutado la semana anterior. Pero por si los manchegos levantaban cabeza con ese 3-1, en el 43 Raponi es inventaba un lanzamiento desde la izquierda con el que batía otra vez a un desesperado Valbuena y dejaba el marcador 4-1 al descanso.
El partido parecía sentenciado, gracias a la efectividad de los locales, pero nada más comenzar la segunda parte Cañas hacía el 4-2 con un lanzamiento de falta. En el minuto 51 llegó la expulsión de Rubén Vega y eso animó más a un Albacete que se lanzó arriba para darle la vuelta al partido. El acoso tuvo su premio para Calle en el minuto 74 y con ese 4-3 y un hombre más el equipo de Ferrando encerró a la Ponferradina en su área, pero los bercianos se defendieron con uñas y dientes y el marcador ya no se movió más, consumándose la derrota para el Alba, que no pudo superar la mala primera parte que había protagonizado.
Con esta derrota el Alba bajaba dos puestos más en la tabla, se iba al 17, con sólo dos puntos de ventaja sobre el descenso. Ferrando, en la posterior rueda de prensa, dejaba atisbos de su intención de dimitir. «Cuando las cosas no van bien hay que hacer lo mejor para el equipo, la directiva se tendrá que sentar y decidir qué es lo mejor para el equipo, y si en este caso es que el entrenador se vaya, yo cojo las maletas y me voy», comentó Ferrando, que al ser insistido sobre si pensaba dimitir añadió que “sí, lo estoy pensando, por lo que estoy viendo, la solución puede ser ésa».
Al final pedía la Consejo de Administración que tomara cartas en el asunto y que meditaría sobre la decisión. El caso es que finalmente, y sin llegar a hacerse público, el técnico presentó su dimisión pero entre el presidente Ángel Contreras y el director deportivo Antonio López Alfaro convencieron al de Tavernes de seguir al frente del equipo. Los goles de Calle enderezaron la situación y, aunque no se pudo luchar por el ascenso, como era el objetivo inicial, el equipo acabó en una más que meritoria sexta plaza, mientras que la Ponferradina descendió junto a Vecindario, Lorca y Real Madrid B.

