
Esta Navidad será diferente para prácticamente todos los albaceteños, pero habrá quienes, además, la tengan que vivir a miles de kilómetros de casa y, hasta casi última hora, con la incertidumbre de saber si podrán volar o no a nuestro país. Es el caso de Javier Enrique Mazo y Soraya Ruiz, dos jóvenes de La Manchuela albaceteña y conquense, afincados desde hace ya varios años en Reino Unido y que han visto cómo el Covid les impedirá finalmente tomar el vuelo que habían reservado y poder pasar la Navidad con su familia.
Explican a MasqueAlba que, viendo la evolución de la pandemia, ellos ya habían decidido hace algunos días que no vendrían para pasar la Navidad en la provincia de Albacete. Pero entre sus amigos albaceteños en Reino Unido tienen casos de todos; compañeros que adelantaron su vuelo a este pasado sábado para poder venir, aunque con la incertidumbre de ver qué pasa cuando llegue la hora de volver; o quienes este martes todavía tienen la PCR contratada para poder tomar el avión a España el miércoles, si es que todavía se puede, porque este lunes ya solamente una compañía lo garantizaba y el presidente de España, Pedro Sánchez, anunciaba que se prohibirían desde este martes por la nueva cepa del Covid que se extiende por Reino Unido, más virulenta en el ritmo de contagios.
Incertidumbre por la situación es la palabra que define los que los españoles afincados en Reino Unido también están viviendo. Porque si hasta este sábado eran también allí tres los niveles de alerta, explican cómo desde el domingo hay zonas que han pasado al 4, como en la que ellos residen, por lo que como indica Javier «aunque quisiéramos, ya no podríamos salir y pasar allí la Navidad».
Recuerdan que noviembre fue allí muy restrictivo en cuanto a confinamientos -sin embargo todavía no es obligatorio el uso de la mascarilla en la calle como sí lo es en muchos otros países, como España- con la ‘promesa’ de salvar la Navidad. Pero la Navidad ha llegado y las medidas se han endurecido, por lo que toca pasarla a miles de kilómetros de distancia de los hogares que tuvieron dejar por una mejor oportunidad laboral.
Explican que algunos de sus amigos españoles en Reino Unido también tienen ya pagadas las PCR -que cuestan más de 120 euros también allí- y los vuelos, todavía sin saber si podrán volar. Mientras que algunos ya están en España «y nos cuentan que ni les han pedido para entrar la PCR, que por supuesto se habían hecho».
Soraya Ruiz, que trabaja como docente en un colegio de Educación Especial indica que, por ejemplo, en su centro se han pasado buena parte del inicio del curso confinados y teniendo que optar por la atención online. Cuentan con 35 alumnos y unos 50 profesionales, de los que hasta 17 dieron positivo en Covid.
Mientras pasan la Navidad lejos de sus familias, a las que tendrán que seguir ‘acercándose’ a través de las nuevas tecnologías, reconocen que de momento no van a comprar vuelos a España y que «nos gustaría pensar que podamos ir en Semana Santa».
Con ese deseo, de que esta vez los reencuentros se trasladen a la Semana Santa, afrontaran la Navidad miles de albaceteños tanto en la provincia como en muchos otros lugares, en unos días de incertidumbre donde resulta casi imposible no perderse entre las distintas restricciones por países y, dentro de España, por comunidades.
