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Y 20 años después la pandemia dio la razón a los médicos sobre el ‘error’ de los hospitales que ganan votos en Albacete

La Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, por aquellos años presidida por el ‘todopoderoso’ José Bono, anunciaba, con el cambio de siglo, dos nuevos hospitales comarcales en la provincia de Albacete: en las localidades de Almansa y Villarrobledo, mientras ya por entonces los profesionales sanitarios advertían que el Hospital General Universitario de Albacete se estaba haciendo viejo.
Desde las organizaciones médicas advirtieron al Gobierno regional que hacer dos nuevos hospitales comarcales sí supondría un buen puñado de votos pero que, en realidad, lo efectivo en términos sanitarios era destinar esas inversiones millonarias a hacer un verdadero nuevo macrohospital para Albacete, recomendaban frente al actual, aprovechando que estamos en La Mancha y terrenos amplios y llanos perfectos para edificar no nos faltan.
A los vecinos de Almansa y Villarrobledo, lógicamente, les viene de maravilla tener un Hospital en sus localidades pero les facilitará la vida más muy pocas veces en su vida, valga la redundancia. Porque, por ejemplo, para dos o tres veces que puede que una mujer tenga un hijo, se está muy bien cerca de casa, pero tampoco pasa nada por desplazarse a la capital; y para una o ninguna vez que te operarán de una rodilla pues tampoco es gran inconveniente ir a la capital a ello; porque luego las operaciones complicadas deben seguir pasando por el Hospital de Albacete.
A más hospitales ‘pequeñitos’ se suma el problema, como lo advirtieron los médicos en su momento, de la falta de médicos especialistas para completar plantillas en todos ellos. Esto que supone, como ha demostrado el tiempo, que por ejemplo hay traumatólogos, oftalmólogos y otros tantos especialistas que tienen que ir desplazándose por días a según qué centros.
En una tierra dispersa como la nuestra esto supone que, de media y en los desplazamientos, un profesional ya pierde más de una hora en el desplazamiento, además de que no todos los días están todos los especialistas.
De contar con un macrohospital nuevo en Albacete -que podría llevar funcionando ya más de una década y qué bien habría venido en una pandemia que evidenció la pobre infraestructura del actual- ese centro tendría especialistas de todas las áreas, prácticamente a todas horas y sería también más atractivo en la oferta laboral que si es un área dispersa.
Por no decir, que esa infraestructura ahora tendría una UCI grande y en condiciones adaptada a una pandemia que puso en jaque la del Hospital General -que parece que de momento soporta la embestida de la segunda oleada del Covid- pero sin embargo tenemos ‘UCItas’ repartidas por la provincia, por ejemplo saturada en el Hospital de Hellín y donde según cuentan los profesionales no hay ni dos circuitos -en la UCI- para Covid y no Covid.
Pero hay veces que la lógica no impera en las decisiones políticas y no lo hizo a principios de este siglo como tampoco antes de las últimas elecciones autonómicas. Un mes antes de la cita con las urnas la Junta desembarcó máquinas de gran tonelaje en el viejo Hospital de Albacete -que por mucho que digan que están haciendo el nuevo no deja de ser una rehabilitación del que se cae a pedazos y, de momento, en proyecto-. Entonces, desde la plataforma a favor de un Hospital en condiciones, donde está por ejemplo, el Colegio de Médicos de Albacete, recomendaron que empezaran a derruir el viejo CAS desde la zona de dentro, para no dejar ya inoperativas salas donde se hacían análisis o despachos, pero claro ahí las máquinas no las vería la gente al pasar. Así que empezaron por fuera, que se vieran bien, y al detener las obras dejaron ya totalmente inutilizado un edificio que habría venido también bien en tiempos de pandemia.
Muchas veces y más en cosas tan delicadas como la Sanidad o la Educación, las decisiones no deberían tomarse pensando en un buen puñado de votos, tendría que imperar la lógica y las necesidades de la población.
Pero esa es otra historia… Y mientras tanto, este martes, día 27 de octubre, los médicos han convocado una huelga por la falta de recursos materiales y humanos.