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Sonrisas, lágrimas y gestos de rabia contenida porque «ya era hora». Es lo que hemos visto en las caras de los jugadores y el cuerpo técnico del Albacete Balompié cuando han escuchado el pitido final tras el 2-3 de Pulido que nos daba la victoria.
Se han ido a celebrarlo junto a la afición que este domingo se había desplazado a Córdoba para animarles y que ha vivido la vibrante victoria junto a ellos.
Se lo merecían y lo han celebrado con lágrimas de emoción.
