El presidente de la Diputación de Albacete, Santi Cabañero, participaba anoche en uno de los momentos más singulares y seguramente menos conocidos de la riqueza que encierran las distintas celebraciones y tradiciones de Semana Santa que se viven en la provincia: la Procesión del Silencio de Pozo Cañada.
Lo hacía acompañando al alcalde de la localidad (y diputado provincial de Sanidad), Francisco García Alcaraz, en un recorrido procesional presidido, por primera vez en la historia, por el obispo de la Diócesis de Albacete, Ángel Román Idígoras.
Puntual a su cita, a las once de la noche, Pozo Cañada apagaba por completo su alumbrado público y, en medio de la más absoluta oscuridad y de un inmenso respeto, el Vía Crucis recorría las calles del municipio a través de sus 14 estaciones (leídas por distintos vecinos y vecinas de la localidad). Un solemne desfile con salida y llegada a la Iglesia de San Juan Bautista roto únicamente por el toque de tambores sordos que marcaban paso y paradas, envolviendo a imágenes y fieles de un ambiente de recogimiento.
La gran paradoja de Pozo Cañada: juventud administrativa y siglos de historia
De forma previa al comienzo del itinerario, Cabañero reflexionaba sobre lo que ha calificaba como la «gran paradoja» de Pozo Cañada: el hecho de que esta inmensa riqueza patrimonio-cultural se dé, y con tal intensidad y devoción, en el municipio administrativamente más joven de toda la provincia de Albacete.
Recordando la obra ‘Pozo Cañada. Un paseo por la historia’ —editada hace pocos años con el apoyo de la Diputación y presentada junto a él en la propia casa provincial—, el presidente comentaba que, aunque la localidad se segregó de la capital y se constituyó como municipio en 1999, sus raíces y su identidad colectiva son profundas. «Esta Semana Santa demuestra que Pozo Cañada tiene siglos de historia, con presencia documentada desde 1457 y yacimientos de la Edad de Bronce. Ver a todo un pueblo volcado en sus tradiciones es el mejor homenaje al trabajo de investigadores locales que han salvaguardado la memoria de esta tierra para que hoy nos sintamos tan orgullosos de ella», destacaba Cabañero a los vecinos y vecinas.

El Señor de la Caña: historia, fervor y el motor de un pueblo
Este arraigo al territorio se encarna a la perfección en la Hermandad del Señor de la Caña, que este año tiene el honor de presidir la Semana Santa y de protagonizar la majestuosa Procesión del Silencio del Miércoles Santo.
La cofradía procesiona una bella imagen de mediados del siglo XIX, propiedad originaria de la familia Ramírez Jiménez. Aunque la talla cuenta con gran antigüedad, la hermandad tal y como se conoce hoy fue fundada en 1978 por Pasión Alzallú, y ha estado históricamente vinculada al gremio del transporte, el auténtico motor económico de Pozo Cañada.
Actualmente presidida por Valentina López Córcoles, la hermandad ha crecido hasta contar con la impresionante cifra de 580 hermanos, un ‘músculo’ social que Cabañero podía sentir en primera persona antes de comenzar el desfile, al presenciar el emocionante momento de la salida del Señor de la Caña y recibir la medalla de esta histórica cofradía, en los prolegómenos de la procesión.
El presidente provincial agradecía sinceramente el gesto, emocionándose al ver cómo decenas de costaleros y costaleras se echan al hombro los casi 600 kilos que pesa la imagen, “uniendo su esfuerzo físico a una fe y una tradición que pasan de padres a hijos”.

La emoción de la ‘levantá’ y el milagro demográfico
La velada dejaba otro instante “único” para el presidente provincial junto a la Hermandad del Santísimo Cristo de la Agonía. Tras recibir también con mucho orgullo la medalla de esta Hermandas, Cabañero era el encargado de dar la orden de la primera ‘levantá’ de esta imponente imagen sobre su impresionante trono, acompañando a los costaleros en su esfuerzo por ser ‘pies’ durante el camino para la bella talla del imaginero Francisco Javier López del Espino.
La Hermandad del Santísimo Cristo de la Agonía es una de las más jóvenes del municipio, constituyéndose formalmente en enero de 2011, a partir de un grupo de vecinos y vecinas unidos por la amistad (apenas comenzó de la mano de ocho matrimonios), con gran tradición cofrade a sus espaldas aprendidas de padres que les enseñaron los valores de la Semana Santa y todo lo que representaba.
Para concluir una noche y una experiencia que Cabañero calificó de “inolvidables, muy potentes y auténticas”, el presidente reiteró que la Semana Santa de Pozo Cañada, declarada de Interés Turístico Regional en 2018, es “un milagro demográfico y social».
Y es que, una localidad de apenas 3.000 habitantes es capaz de movilizar estos días a más de 5.000 visitantes y contar con más de 3.000 cofrades inscritos en sus hermandades. «Pozo Cañada es el ejemplo perfecto de esas pequeñas localidades de nuestra provincia con Semanas Santas grandiosas, todavía por descubrir para muchos, pero que son el corazón, el desarrollo y la identidad de nuestro medio rural», finalizaba el presidente.

















































































































































