Por Carlos Garrido
El bailarín albaceteño, integrante de la MegaCrew Big Naughty Star, se ha proclamado recientemente campeón en Zamora tras un camino marcado por el esfuerzo, la constancia y la pasión por la danza urbana
Desde un pequeño municipio como Ossa de Montiel hasta subirse a lo más alto del panorama nacional de la danza urbana. Ese es el camino que ha recorrido Sergio Cano, bailarín y profesor albaceteño que recientemente ha logrado el primer puesto junto a la MegaCrew Big Naughty Star en una importante competición celebrada en Zamora.
Un éxito que no llega por casualidad, sino tras años de esfuerzo y superación personal. Su historia no es la de quien empezó pronto, sino la de quien tuvo que esperar su momento. “No pude empezar a bailar hasta los 22 años por falta de oportunidades y de recursos. Primero tuve que terminar mi carrera y empezar a trabajar”, explica.
Fue entonces cuando dio el paso definitivo, formándose en una academia de Valencia, donde descubrió que la danza urbana era su verdadero camino. “Ahí supe que era lo mío. Desde entonces he luchado muchísimo por conseguir mis objetivos”.
Una familia inesperada
La llegada a Big Naughty Star no estaba en sus planes. De hecho, Sergio reconoce que la competición nunca le había atraído, pero todo cambió cuando apareció en su camino Domi, el coreógrafo del grupo.
“Entré con dudas, con miedo incluso, porque no sabía qué me iba a encontrar. Pero me he encontrado una familia”, afirma.
Esa unión se reflejó en Zamora, donde el grupo logró un primer puesto muy especial tras haber sido segundos en Madrid apenas una semana antes. “Fue una adrenalina increíble. Cuando escuchas el nombre del grupo sabes que eres tú y es imposible contener la emoción”, recuerda.
Un triunfo que, más allá del resultado, ha servido para reforzar al grupo. “Era el colofón al trabajo. Nos ha dado aún más ganas de seguir”.
Vocación por enseñar
Más allá de los escenarios, Sergio desarrolla su día a día formando a nuevos bailarines en sus academias, con sedes en Ossa de Montiel y Socuéllamos.
“Para mí es una experiencia increíble. Si te gusta enseñar y amas la danza, no hay nada mejor que ver cómo tus alumnos crecen y disfrutan”, explica.
Es en esos pequeños momentos donde encuentra su mayor recompensa: “Cuando los niños quieren repetir una coreografía solos, cuando ves su ilusión… ahí sabes que estás haciendo bien tu trabajo”.
La danza urbana crece en el medio rural
Sergio también pone en valor el crecimiento de la danza urbana en zonas rurales, donde durante años apenas tuvo presencia.
“Antes era algo muy de ciudad, pero ahora está creciendo mucho aquí. Hay academias que están haciendo un trabajo espectacular y cada vez hay más interés”, destaca.
Ese crecimiento se refleja en actuaciones, eventos y en el propio interés del público. “Ya no es solo dar clases, es crear experiencias. Que la gente quiera volver”.
Un futuro que no deja de crecer
Aunque ha cumplido muchos de sus objetivos, Sergio tiene claro que esto no ha hecho más que empezar.
“Cada vez que cumples uno, aparece otro nuevo”, reconoce. Entre sus próximos retos está continuar en la MegaCrew, seguir creciendo como coreógrafo y, por qué no, dar el salto a escenarios aún mayores.
“Me gustaría bailar con algún artista o incluso participar en eventos internacionales. Son objetivos difíciles, pero no imposibles”.
De momento, se queda con lo esencial: seguir creciendo, seguir enseñando y seguir disfrutando de una pasión que empezó tarde, pero que hoy le ha llevado muy lejos.
