El urbanismo no puede evitar que se produzca una DANA o cualquier otro fenómeno meteorológico extremo. Pero sí puede contribuir a que sus consecuencias sean menores. Conocer dónde existe mayor riesgo, adaptar el planeamiento a esa realidad, determinar los usos más adecuados, incorporar soluciones basadas en la naturaleza o aumentar la capacidad de las ciudades para absorber el agua son algunas de las herramientas disponibles para avanzar hacia municipios más resilientes.
Esta reflexión cobra especial relevancia después de episodios como los vividos en octubre de 2024 y ha estado en el origen de los VII Diálogos de Urbanismo y Territorio, una iniciativa organizada por la Agrupación de Arquitectos Urbanistas de Castilla-La Mancha (AAUCLM), integrada en el Colegio Oficial de Arquitectos de Castilla-La Mancha (COACM), que en esta ocasión eligió Letur como escenario para abordar la planificación urbanística y estratégica ante fenómenos climáticos adversos.
Para Ángel Aulló, presidente de la AAUCLM, la cuestión debe plantearse con precisión. No se trata de evitar fenómenos meteorológicos que seguirán produciéndose, sino de estudiar cómo pueden construirse «ciudades mejor preparadas frente a fenómenos climáticos adversos» y cómo es posible «mitigar esos efectos».
Conocer el riesgo para poder planificar
El primer paso es disponer de conocimiento suficiente sobre el territorio. Los modelos hidráulicos y los estudios hidrológicos permiten identificar las áreas con mayor exposición y vulnerabilidad y, a partir de ese diagnóstico, estudiar qué actuaciones pueden contribuir a reducir el riesgo.
«Tenemos herramientas a nuestra disposición», explica Aulló. Ese conocimiento puede trasladarse posteriormente a la normativa urbanística y a los planes de ordenación para adaptar usos, prever infraestructuras o incorporar soluciones basadas en la naturaleza. Entre las posibilidades, el presidente de la Agrupación menciona zonas verdes y superficies permeables, jardines de lluvia o espacios capaces de absorber parte de las precipitaciones y reducir la escorrentía frente a un modelo urbano en el que predominan las superficies completamente impermeables.
Los acontecimientos recientes obligan además a revisar permanentemente el conocimiento disponible. Aulló recuerda que los episodios extremos plantean situaciones extraordinarias y considera necesario adaptar progresivamente los modelos de predicción a una realidad que está demostrando que acontecimientos considerados altamente improbables también pueden producirse.
Así, y ampliando la reflexión surgida a partir de los Diálogos, Aulló señala experiencias desarrolladas en otros territorios. Es el caso de la Comunidad Valenciana y su Plan de Acción Territorial sobre Prevención del Riesgo de Inundación, PATRICOVA, concebido desde una perspectiva territorial para identificar áreas de riesgo y establecer criterios que posteriormente sirven de referencia para el planeamiento.
El presidente de la AAUCLM considera que este tipo de experiencias pueden aportar conocimiento al debate sobre cómo seguir mejorando la planificación en Castilla-La Mancha. Un trabajo de esta naturaleza, subraya, requiere colaboración entre administraciones, participación y aportaciones del ámbito académico y de los colectivos profesionales vinculados al urbanismo.

Letur, aprender de lo sucedido para reconstruir mejor
Los VII Diálogos permitieron llevar esa reflexión al terreno. La jornada organizada por la AAUCLM tuvo entre sus objetivos comprender las circunstancias en las que se produjeron los daños ocasionados por la DANA de octubre de 2024 y analizar, desde la técnica urbanística y la planificación, qué herramientas pueden ayudar a gestionar mejor el riesgo.
También permitió abordar la reconstrucción desde una perspectiva que va más allá de recuperar aquello que existía antes. Para Aulló, un proceso de estas características puede convertirse en una oportunidad para introducir mejoras que incrementen la resiliencia de los municipios y permitan establecer una relación más adecuada entre los núcleos urbanos y el territorio en el que se asientan.
La jornada incluyó una visita a las zonas afectadas de Letur y diferentes aproximaciones técnicas. Ana Teresa García Jiménez, coordinadora del Grupo de Arquitectos Voluntarios de Castilla-La Mancha, y el propio Ángel Aulló abordaron las condiciones en las que se produjeron los daños y la gestión inicial de la emergencia. Posteriormente, la visita permitió conocer sobre el terreno el proceso de recuperación y las decisiones que se están adoptando.
Javier Ruiz Sánchez, redactor de la Agenda de Reconstrucción de Letur y profesor titular de Urbanismo de la Universidad Politécnica de Madrid, analizó la incorporación de la gestión de riesgos al planeamiento. Sonia Hernández Partal, subdirectora general de Políticas Urbanas del Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana, abordó las posibilidades que ofrece la metodología de la Agenda Urbana Española en escenarios de reconstrucción, mientras que José Antonio Carrillo Morente, viceconsejero de Planificación Estratégica de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, expuso el trabajo desarrollado desde una escala supramunicipal, especialmente relevante ante riesgos que trascienden los límites administrativos de cada municipio.
La celebración de esta séptima edición contó asimismo con la participación de Elena Guijarro Pérez, decana del Colegio Oficial de Arquitectos de Castilla-La Mancha, que intervino en la clausura y respaldó con su presencia una iniciativa que forma parte de la actividad del COACM para generar espacios de reflexión profesional sobre los grandes retos territoriales. Durante su intervención, Guijarro tuvo además palabras de agradecimiento para los arquitectos voluntarios que, tras la catástrofe sufrida en Letur, participaron en la elaboración de los primeros informes y contribuyeron con su trabajo a transmitir seguridad a los habitantes del municipio. También participaron Eduardo Mascagni Valero, presidente de la Demarcación de Albacete del COACM, y Sergio Marín Sánchez, alcalde de Letur.
La cita consolida los Diálogos de Urbanismo y Territorio como una iniciativa de la Agrupación de Arquitectos Urbanistas del COACM, que alcanza ya su séptima edición y que busca reunir conocimiento profesional, experiencia sobre el terreno y administraciones públicas alrededor de cuestiones directamente relacionadas con la planificación de las ciudades y el territorio.
A partir de lo analizado en Letur, Aulló considera que el debate debe continuar y trascender los propios procesos de reconstrucción. La cuestión de fondo es cómo incorporar cada vez con mayor intensidad el conocimiento y la gestión del riesgo al planeamiento urbanístico y territorial, de manera que la prevención forme parte de las decisiones que se adoptan hoy sobre los pueblos y ciudades del futuro.
