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Reconoce que mató a un hombre en Almansa pero asegura que fue porque «me asusté» y «sin pensarlo»

El juicio, que ayer comenzó en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Albacete con jurado popular, por un supuesto delito de asesinato ocurrido en Almansa, ha seguido hoy con la declaración del acusado, J.R.N., que ha defendido que llevó el arma al piso donde quedó con la víctima solamente «por si se ponía violento, para que se fuera» y ha asegurado que fue la víctima quien empezó a pegarle, ante lo que «me asusté, cogí el arma y disparé, pero sin pensarlo». «Fue un momento de agobio y le disparé», ha declarado.

Ha explicado que la víctima empezó a pegarle en el pasillo de la entrada y que él llegó hasta el arma, disparándole en el baño -encontraron el cadáver en la bañera 40 días después- si bien ha detallado que «no sabía» cómo había restos de sangre de la víctima en la nevera de la entrada.

 

Ha dicho que no recuerda si limpió la sangre con una toalla o no «porque estaba muy nervioso» y que una vez que salió de su casa ya no volvió otro día. De hecho, ha reconocido que dio largas al presidente de la comunidad, ante los malos olores, para no ir a la vivienda y que, una vez que el presidente puso la denuncia en la Guardia Civil, a abrir fue su padre pero él no.

Ha señalado que él fue «a casa de mi hermana, para despedirme de mi hijo» y que cuando su padre fue allí, al suponer que era donde estaba y una vez que el cadáver había aparecido, le dio una abrazo a su padre «y le dije que me llevara al cuartel».

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Ha reiterado que «apreté el gatillo sin pensarlo» y que «disparé dos veces, pero no miré dónde ni cómo», asegurando que «no tenía ningún plan para matarlo» y que no se lo contó después a nadie.

Ha indicado que, aunque en los mensajes de whatsapp parecía que quedaran para tomar café o almorzar, lo hacían para que la víctima le diera la cocaína que luego él pasaba a terceros, que al no pagarle le hicieron generar una deuda con el primero, que ha asegurado que cuando se veían «me pegaba y se ponía violento».

Ha indicado que sí sacó el arma de la vivienda de su padre -que no sabía que la había cogido- el mismo día de los hechos, cuando iba hacia el piso, pero que aunque era cerca del mediodía no se encontró a nadie por la calle.

 

GUARDIA CIVIL

Por otro lado, el jefe de Policía Judicial que llevaba la investigación del desaparecido, ha indicado que hablaron con el acusado mientras le buscaban y les dijo que no sabía dónde estaba, pero que se ofreció a colaborar con ellos por si podía aportar algún dato que les resultara de interés.

Ha indicado que, desde el principio, la desaparición se trató como inquietante, por las características de la misma.

Ha destacado que el padre del acusado colaboró con ellos en todo momento para abrirles la casa donde se encontró el cadáver y que, tras descubrirlo, «mi sensación es que no, que el padre no sabía nada. Se quedó descompuesto y no dejaba de llorar».

ACUSACIÓN

La fiscal y la acusación particular defendieron ayer que el 1 de agosto de 2018 la víctima, A.M.P., concertó una cita con el acusado, por teléfono, acordando que se verían en un piso propiedad de J.R.N., en Almansa. Inmueble en el que no vivía el procesado.

Consideran que el acusado, con ánimo de acabar con la vida de la víctima, cogió del domicilio donde vivía con sus padres, en la misma localidad, un arma carabina, que era de su padre y que e la llevo sin permiso del mismo.

En un momento no concretado de ese día, la víctima acudió al lugar concertado, donde el fiscal expone que el acusado le estaba esperando con el arma en la entrada de la vivienda, para acabar con su vida, de forma sorpresiva y sin que tuviera posibilidad de defenderse. Le causó la muerte de manera inmediata, por el impacto de dos cartuchos en la masa encefálica. 

Después, y siempre según el escrito de acusación, colocó el cadáver en la bañera de dicho inmueble, donde estuvo hasta que el presidente de la comunidad de vecinos, el 15 de septiembre de 2018, puso una denuncia en la Guardia Civil por los malos olores e insectos que salían desde lugar. Ese día, por la tarde, los agentes accedieron al inmueble, con las llaves que les dieron los padres del acusado, y encontraron el cadáver, en avanzado estado de descomposición.

El procesado fue detenido ese mismo día y ha estado en prisión provisional hasta el 7 de septiembre de 2020. Desde octubre de 2020 no puede acercarse a menos de 500 metros a la abuela del fallecido.

Su abogado de la defensa valoró que debería ser absuelto o, en su defecto, condenado por homicidio por imprudencia, pero no por asesinato.