
A tenor de la nota hecha pública ayer tarde por la Asociación de Periodistas de Albacete, en relación a un incidente acaecido durante la Procesión del Santísimo Cristo de las Misericordias del pasado viernes, la Junta de Cofradías y Hermandades de Semana Santa de Albacete ha hecho público un comunicado en el que defienden la forma de actuar del miembro de la Junta de Cofradías cuyo trato hacia una redactora lamentó la APAB.
En su comunicado, la Junta de Cofradías ha agradecido «enormemente el trabajo profesional y abnegado de todos y cada uno de los periodistas que cubren nuestras procesiones» porque «la mejor manera de hacer llegar a todos los puntos de la región nuestros actos, cultos y expresiones públicas de fe, es a través de los medios de comunicación y por ende, de los profesionales que trabajan en dichos medios, con los que siempre, absolutamente siempre, hemos colaborado estrechamente».
Han apuntado que «la responsabilidad última de todo lo que ocurra durante el transcurso de una procesión que organiza la Junta de Cofradías recae sobre ella misma. Esto es así hasta tal punto que, la Junta de Cofradías, tiene suscrito un seguro de responsabilidad civil para los posibles daños que terceros puedan sufrir por cualquier circunstancia no deseada».
Según su comunicado, «dentro de una procesión, la Junta de Cofradías designa a una persona que ostenta el cargo de coordinador, que tendrá las competencias propias de la máxima autoridad dentro del cortejo y que velará por el correcto transcurso de la misma para evitar riesgos para penitentes, portadores, músicos y por supuesto público congregado, en estrecho contacto y colaboración con Policía Local y voluntarios de Protección Civil».
Han señalado que la procesión del Viernes de Dolores del Cristo de las Misericordias tiene una clara peculiaridad que la hace, desde el punto de vista de la seguridad, muy especial.
«Esta circunstancia no es otra que la necesitad de cruzar la autovía A31 y las vía del tren por sendas pasarelas. En concreto, la pasarela que cruza por encima de la autovía tiene una anchura de 227 centímetros en la zona donde aconteció el incidente».
Apuntan que «las andas donde va portado el Cristo de las Misericordias tiene un peso de 250 kilogramos y una anchura de 130 centímetros que añadido a la envergadura de los portadores que van a ambos lados de las antas alcanza una anchura de 210 centímetros. Esto nos deja unos escasos 8 centímetros a ambos lados, entre portador y barandilla. Además, según los permisos gubernativos que la cofradía del Cristo de la Sangre tiene, es condición sine qua non, que en el momento de cruzar la pasarela, la procesión no debe detenerse bajo ningún concepto, la banda no puede tocar mientras cruza y se deben bajar todos los estandartes y distintivos para que los coches que pasan por debajo no se distraigan y así evitar accidentes».
Siguen indicando que: «Teniendo en cuenta los antecedentes expuestos, en la tarde del viernes pasado, mientras los portadores cruzaban la autovía, con cierta penosidad pues el Cristo pesa mucho y hay que subir la rampa y cruzar la pasarela de un tirón, sin descanso ni paradas, para evitar que los conductores se distraigan».
En su comunicado aseguran que «en el preciso instante de cruzar sobre la autovía, una persona que no llevaba acreditación y que no se identificó como periodista, ni pidió permiso alguno, acompañada por un operador de cámara, se posicionó estática en un lateral de la pasarela junto a la barandilla en posición de cuclillas, grabando con un teléfono móvil».
Según el comunicado de la Junta de Cofradías, «desobedeció» la «instrucción clara y directa del coordinador de la procesión, máxima autoridad en ese momento en el cortejo, de que se apartara de mitad de la pasarela pues el trono no se pararía y podía arrollarla y ocasionar un accidente».
«Ante la irresponsable, pertinaz y obstinada actitud de la persona involucrada y viendo que el trono estaba a apenas unos metros de ella y ante los gritos del portador que iba en cabeza suplicando que, por favor se apartara, pues en un momento se temió que fueran a chocar, con proporcionalidad a la situación de riesgo que estaba a punto de provocarse, el coordinador compelió físicamente a esta persona a que avanzara, para evitar que el trono los atropellara a todos», según la versión de la Junta de Cofradías.
La Junta de Cofradías cree que «la acción del coordinador de la procesión fue proporcionada, racional y ajustada a sus atribuciones pues evitó, probablemente que, una vez que el trono alcanzara a esta señora y a su operador se produjera una colisión con algún elemento del trono y la cámara y que esta hubiera acabado cayendo sobre la autovía por la que estaban transitando multitud de vehículos a esa hora».
Aseguran que «la Junta de Cofradías, en su atribuciones en materia de seguridad durante el transcurso de las procesiones y demás actos de culto no puede tolerar en modo alguno que, por irresponsabilidad o exceso de celo profesional mal entendido, ni un periodista ni cualquier otra persona que asista a una procesión ponga en riesgo la seguridad de nuestros cofrades, portadores, músicos o cualquier otro ciudadano que, tangencialmente incluso, se acerque a contemplar nuestras procesiones».
Concluyen que «lamentamos profundamente que un hecho que no paso de unas palabras elevadas de tono estén, aun mínimamente ensombreciendo unas procesiones que, como cada año, están transcurriendo con total seguridad y absoluta tranquilidad en materia de orden público».
