
La Plaza del Altozano ha acogido la lectura del manifiesto elaborado con motivo del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, un acto promovido por el Teléfono de la Esperanza de Albacete, y que este año lleva por lema ‘La esperanza está en el aire’. Un acto desde el que han clamado por el impulso a un Plan Nacional de Prevención del Suicidio, recordando que este es ya la principal causa de muerte externa en nuestro país.
Como el año pasado, el acto llegaba a la Plaza del Altozano donde se ha encendido un corazón de velas artesanales para recordar a quienes han perdido la vida por un suicidio y recordar que, además, esas muertes dejan a numerosas personas afectadas, sus familias y amigos que requieren también de ayuda para poder entender qué ha pasado y seguir adelante.
El acto ha contado con la asistencia de las concejalas del equipo de Gobierno Llanos Navarro, encargada de áreas como Barrios; y Gala de la Calzada, de Igualdad y Mujer; junto a la diputada provincial de Servicios Sociales, Juani García.
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En la lectura del Manifiesto para la Prevención del Suicidio han intervenido representantes, personas voluntarias y usuarios de orgnaizaciones como Talitha-Asociación de Ayuda frente al Duelo y del Teléfono de la Esperanza, así como profesionales como una psicóloga, Susana, que trabaja en el Centro Joven de Albacete y es secretaria de la mesa técnica para la prevención del suicidio que se puso en marcha en nuestra ciudad.
En el manifiesto, han advertido que en el último año han fallecido por suicidio más de 4.000 personas en nuestro país pero que, además, más de 100.000 personas han intentado suicidarse.
Detrás del suicidio no hay una sola causa», han reiterado en una exposición en la que han insistido en la importancia de la prevención.
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No han olvidado que el suicidio es ya la principal causa de muerte entre jóvenes de 19 a 35 años. Por ello, han insistido en la necesidad de abordar el Plan Nacional de Prevención del Suicidio, que tenga su extensión en las comunidades autónomas y que esté «dotado de presupuesto». Un plan que debe ser «multidisciplinar» y en el que han solicitado que haya formación en los centros educativos, tanto para ayudar a prevenir suicidios como para que se puedan detectar posibles de estos casos.
Al término de la lectura, se ha procedido al encendido de 100 velas, como símbolo de las personas que han perdido la vida a causa del suicidio en este año, formando un corazón de luz. Igualmente, han colocado flores blancas en el corazón, aportadas por el Colegio de Psicología de Castilla-La Mancha.
El Plan de Prevención del Suicidio debe englobar a toda la sociedad, empezando el trabajo desde la escuela».
Así lo destacaban desde el Teléfono de la Esperanza. En el manifiesto, además, han recordado la necesidad de reforzar el tratamiento de la Salud Mental en Atención Primaria, contando con más profesionales.
Tras escuchar el testimonio de las asistentes ha tenido lugar el encendido de velas, formando el corazón. El acto, entre abrazos y alguna lágrima, terminaba con un fuerte aplauso, por quienes ya no están aquí víctimas de un suicidio y con el deseo de que se frene esta pandemia silenciosa. No ha faltado la música para acompañar el momento de encender las velas.
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