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El Atlético Fuente-Álamo vuelve a latir veinte años después: 25 jugadores del pueblo y una afición entregada

Por Carlos Garrido

El histórico club albaceteño ha regresado a la competición con una plantilla formada íntegramente por futbolistas de Fuente-Álamo, cerca de 400 abonados y patrocinadores y una ilusión que ha vuelto a unir a todo un municipio alrededor del fútbol.

Hay regresos que van mucho más allá de lo deportivo. Después de veinte años sin competir, el Atlético Fuente-Álamo ha vuelto a los terrenos de juego y, con él, ha regresado también una parte importante de la historia y de la identidad de este municipio albaceteño de apenas 2.500 habitantes. El equipo participa esta temporada en el grupo I de Segunda Autonómica, pero su principal victoria no se mide en puntos ni en posiciones clasificatorias, sino en haber conseguido que todo un pueblo vuelva a ilusionarse con sus colores.

El proyecto tiene una particularidad que lo convierte en una iniciativa especialmente vinculada a sus raíces: los 25 integrantes de la plantilla son nacidos en Fuente-Álamo. No hay fichajes de localidades vecinas ni futbolistas llegados de otros municipios. Todos son del pueblo y prácticamente todos han pasado por unas Escuelas Deportivas que llevan más de dos décadas formando a generaciones de jóvenes.

Una apuesta por el talento local que constituye uno de los pilares fundamentales del renacimiento del Atlético Fuente-Álamo y que sus responsables quieren mantener en el futuro, independientemente de la categoría en la que compita el equipo.

«Estaremos en la categoría que los futbolistas fuentealameros puedan conseguir», explican desde el club, dejando claro que el crecimiento deportivo nunca debe hacer perder la esencia de un proyecto que pertenece, por encima de todo, a su gente.

Una historia que comenzó mucho antes de este regreso

Para comprender la importancia de este renacimiento hay que remontarse varias décadas atrás. Las primeras referencias de encuentros de fútbol entre Fuente-Álamo y localidades cercanas se sitúan en los años cuarenta del siglo pasado, cuando los partidos amistosos, especialmente durante las fiestas patronales y los meses de verano, ya despertaban una gran rivalidad entre los pueblos de la comarca.

En los años setenta llegó una competición más organizada, la conocida como Ruta del Vino, una liguilla comarcal en la que participaban alrededor de ocho o nueve equipos de municipios como Ontur, Albatana o el Rayo Cerro de Hellín.

Sin embargo, el verdadero nacimiento oficial del Atlético Fuente-Álamo se produjo en 1979, cuando el club quedó constituido y comenzó a competir en Segunda Regional. Aquella primera experiencia se desarrolló en un grupo de apenas siete equipos, con rivales como San Juan de Alicante, Sax, La Roda o Caudete.

El crecimiento fue rápido. Pocos años después llegó el ascenso a Primera Regional y, en 1985, el Atlético Fuente-Álamo consiguió alcanzar Regional Preferente, una categoría en la que permaneció durante aproximadamente cuatro temporadas y en la que firmó actuaciones que todavía hoy recuerdan muchos vecinos.

Por el antiguo campo de tierra de El Boquerón pasaron equipos de localidades con una importante tradición futbolística, como Tomelloso, Alcázar de San Juan, Hellín, Socuéllamos, Campo de Criptana, Madridejos, Motilla del Palancar o Mota del Cuervo.

Al frente de aquel equipo estuvo durante toda esa etapa Dionisio Alcáraz, conocido como «El Chaparro», una figura tan vinculada al fútbol local que actualmente da nombre al Campo Municipal de Deportes, situado en el mismo emplazamiento donde tantas generaciones disfrutaron de aquellos encuentros.

Con el paso de los años, la retirada de buena parte de los futbolistas que habían protagonizado aquella época terminó provocando la desaparición del equipo. Hubo posteriores intentos de recuperar el fútbol federado, tanto en categorías territoriales como juveniles, pero ninguno consiguió consolidarse durante demasiado tiempo. Hasta ahora.

Un pueblo de 2.500 habitantes que se ha volcado con su equipo

El regreso del Atlético Fuente-Álamo ha sido posible gracias a un grupo de personas que decidió recuperar el fútbol de competición y reunir a una plantilla formada exclusivamente por jugadores del municipio. Una iniciativa que pronto encontró una respuesta que superó las expectativas de sus impulsores.

En apenas dos meses, el club consiguió reunir cerca de 400 abonados y patrocinadores, entre particulares y empresas, con aportaciones que van desde los 35 hasta los 1.000 euros. Un respaldo especialmente significativo para una localidad de apenas 2.500 habitantes y que ha permitido cubrir prácticamente la totalidad de un presupuesto superior a los 20.000 euros.

La implicación de los vecinos también se ha trasladado a las gradas. En el encuentro disputado en casa frente al Imperial de Bonete, la asistencia rondó las 500 personas, una cifra que refleja hasta qué punto el fútbol ha vuelto a convertirse en un acontecimiento social en Fuente-Álamo.

«Indudablemente, el tema más recurrente en las tertulias es el Atlético Fuente-Álamo, el partido del domingo anterior y el que está por llegar», explican desde la entidad, que reconoce sentirse emocionada por la respuesta de la afición.

Los resultados deportivos no han acompañado tanto como se esperaba durante las primeras jornadas, pero eso no ha impedido que los vecinos continúen respaldando a sus jugadores. La ilusión por volver a tener un equipo propio parece estar muy por encima de cualquier marcador.

Desde la directiva destacan especialmente la comunión que se ha generado entre el vestuario y la afición. «Para nosotros, el trabajo realizado ha sido realmente emocionante y muy gratificante», reconocen, convencidos de que esa unión constituye la mejor base para garantizar la continuidad del proyecto.

Una cantera de más de cien jóvenes y un equipo formado por vecinos

El Atlético Fuente-Álamo no nace de la nada. Detrás de su regreso se encuentra también el trabajo que durante más de veinte años han desarrollado las Escuelas Deportivas del municipio, que actualmente cuentan con más de un centenar de jóvenes repartidos entre diferentes categorías.

La estructura incluye equipos prebenjamines, benjamines, dos conjuntos alevines, un infantil y un cadete, mientras que buena parte de los futbolistas en edad juvenil ya se encuentran integrados en la primera plantilla.

Esta continuidad entre el deporte base y el equipo sénior representa una de las principales razones de ser del proyecto. Los niños y niñas que comienzan a practicar fútbol en Fuente-Álamo tienen ahora una referencia cercana y la posibilidad de imaginarse defendiendo algún día la camiseta del primer equipo de su pueblo.

Al frente de la plantilla se encuentra Emilio Cerdán, encargado de dirigir un grupo en el que la competitividad convive con otros valores que el club considera imprescindibles, como el respeto, la deportividad, el compañerismo y el afán de superación.

La realidad de un equipo completamente aficionado también exige un esfuerzo importante por parte de sus jugadores. La plantilla entrena dos días por semana, miércoles y viernes, a partir de las 20:30 horas, un horario que obliga a muchos futbolistas a organizarse para poder asistir después de sus jornadas laborales o académicas fuera del municipio.

Lejos de percibirlo como un inconveniente insalvable, desde el club consideran que ese compromiso es una de las mejores demostraciones de lo que significa formar parte del Atlético Fuente-Álamo.

Además, la entidad ha apostado por realizar todos los desplazamientos en autocar, priorizando la seguridad de los futbolistas y la tranquilidad de sus familias. Una decisión que también refleja la intención de construir un proyecto organizado y sostenible.

Un campo renovado para recuperar la ilusión

El regreso a la competición ha coincidido con otra noticia importante para el deporte local: la reciente inauguración de un campo de césped artificial en las instalaciones municipales.

El Ayuntamiento de Fuente-Álamo ha realizado una inversión destacada para mejorar el terreno de juego, aunque desde el club reconocen que todavía quedan actuaciones pendientes relacionadas con los vestuarios, la iluminación y las gradas destinadas a los aficionados.

La intención es que estas mejoras puedan acometerse progresivamente y que las instalaciones continúen adaptándose a las necesidades de una actividad deportiva que ha experimentado un importante crecimiento.

Pero más allá de las infraestructuras, el gran cambio se percibe en el ambiente del municipio. Los partidos vuelven a formar parte de las conversaciones cotidianas y los más pequeños comienzan a identificarse con los futbolistas que ven cada fin de semana sobre el césped.

Desde la entidad comparten una imagen que resume ese sentimiento: algunos niños ya prefieren vestir la camiseta roja del Atlético Fuente-Álamo antes que las de estrellas internacionales como Lamine Yamal o Kylian Mbappé. Una escena sencilla, pero que refleja el valor de haber recuperado un equipo con el que las nuevas generaciones pueden sentirse identificadas.

Mucho más que fútbol: un proyecto que quiere quedarse

El presidente del Atlético Fuente-Álamo, Rosendo Piqueras Hellín, encabeza una directiva en la que también participan Pedro Felipe Martínez como vicepresidente, Antonio García Atienzar como secretario y Pedro José García, José Pedro Carchano Bravo y Felipe García Atienzar como vocales.

Todos ellos comparten una idea que va mucho más allá de conseguir buenos resultados esta temporada. El objetivo es consolidar el club, seguir creciendo y ofrecer a los jóvenes del municipio una alternativa deportiva y social que contribuya a fomentar hábitos saludables y a reforzar el sentimiento de pertenencia.

Sus responsables también recuerdan con especial cariño la época dorada de los años ochenta, cuando el Atlético Fuente-Álamo competía en Preferente y el fútbol se había convertido en un auténtico punto de encuentro para los vecinos.

Ahora quieren recuperar aquel espíritu, pero adaptándolo a una nueva generación de futbolistas y aficionados. No se trata únicamente de mirar al pasado, sino de aprovechar esa historia para construir un futuro que permita al club mantenerse vivo durante muchos años.

La entidad tampoco descarta continuar ampliando su actividad deportiva. Aunque por el momento no ha existido suficiente demanda para poner en marcha un equipo femenino, el crecimiento de las Escuelas Deportivas y la consolidación del primer equipo constituyen los principales retos a corto y medio plazo.

En Fuente-Álamo saben que el camino no será sencillo y que los resultados exigirán paciencia, especialmente después de tantos años sin competir. Sin embargo, también tienen claro que ya han conseguido algo que parecía lejano: devolver el fútbol federado al pueblo y reunir a cientos de vecinos alrededor de un mismo escudo.

Veinte años después, el Atlético Fuente-Álamo vuelve a estar presente cada fin de semana en los campos de la provincia. Lo hace con 25 jugadores del pueblo, una afición entregada y el recuerdo de aquellos años en los que El Boquerón era uno de los grandes puntos de encuentro del municipio.

Porque, independientemente de lo que suceda esta temporada en Segunda Autonómica, el Atlético Fuente-Álamo ya ha conseguido una victoria que no aparece en ninguna clasificación: recuperar un pedazo de la historia de su pueblo y devolver a sus vecinos la ilusión por su equipo.