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Jorge Carretero: doce años al servicio del CFS Minaya

Compagina la labor de jugador del primer equipo con la de presidente

Por Carlos Garrido

El deporte, al igual que otras muchas facetas de la vida, requiere sacrificio y esfuerzo. No obstante, esta condición se acentúa cuando, más allá de rendir en el aspecto deportivo, también tienes que hacerlo dentro de los despachos.

Esto ocurre muchas veces en los clubes más modestos, donde se sabe de primera mano que todo el mundo debe arrimar el hombro para sacar adelante el proyecto. Seguro que Jorge Carretero sabe muy bien de lo que hablamos.

Desde hace doce años, Jorge compagina la labor de presidente con la de jugador del CFS Minaya. Responsabilidades que, según nos ha contado en www.masquealba.com, han confeccionado una etapa de su vida que valora de forma positiva:

“La valoro de una forma muy positiva. En cuanto a la labor de presidente, al final es muy satisfactorio hacer algo para el pueblo y ver como la gente responde apoyando desde el principio, tanto dentro de la pista como fuera.

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Como jugador, han sido años en los que hemos vivido de todo: ascensos, descensos, temporadas muy buenas en Tercera División, incluso rozando un ascenso a Segunda B. Así que, como te he dicho, la valoro de forma muy, muy positiva”.

Tras hablar detenidamente con Jorge y ver la ilusión con la que ejerce las labores de presidente y jugador del club de su pueblo, nos surge la duda de cómo hará para compaginar todo con el resto de facetas de su vida. La respuesta es clara:

Te tienes que buscar un poco las mañas. No es fácil compaginar la vida laboral con todo lo demás. Cuando comienza la temporada, son muchas las cosas que tienes que hacer: tramitación de fichas, elaboración de plantilla, fichar jugadores, renovar…

Al final, estás con el móvil pegado a la oreja prácticamente todo el día hasta que marcas un poco el rumbo. Una vez que ya ha comenzado la temporada, todo se lleva mucho mejor. Pero, ya te digo, al principio es un poco locura planificar todo”.

 

Foto CFS Minaya

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Por otro lado, Jorge deja claro que, pese a su condición, jamás ha tenido problemas ni con sus compañeros, ni con ningún otro miembro del CFS Minaya:

“Hasta día de hoy, no me he encontrado con grandes problemas a la hora de compaginar ambas cosas. Cuando estás en la pista, tanto la plantilla como el míster te tratan como lo que eres, un jugador más.

Al final, la gente cuando ha venido a Minaya ya sabe lo que hay, ya llevamos así doce años. Saben que yo soy el presidente, conocen a quien está en la puerta… Esto es una familia”, señala.

Más allá de los logros deportivos, de trazar con ilusión un proyecto o de anotar goles, Jorge sabe cuál es la principal motivación que le permite seguir al pie del cañón:

Lo más gratificante es lo que he comentado antes. Ver el Agustín Jiménez lleno todos los fines de semana, la gente del pueblo esperando a que llegue el día del partido para acudir al pabellón, reunirse todo el pueblo allí, irnos todos juntos a tomar algo… eso es una satisfacción muy grande. Un pueblo unido creo que solo lo hace el deporte, en este caso el fútbol sala”.

Doce años dan para mucho y, si por él fuera, llegarían otros tanto más. Pero ceder el puesto a nuevos protagonistas es clave, tal y como nos afirma Jorge:

“Si por mí fuera, estaría de por vida. Son doce años, es mucho tiempo y mucho tiempo el que hay que dedicarle. Creo que hay que dar paso a la gente joven, más que nada porque, con el paso del tiempo, el desgaste mental provoca que también se desgaste el proyecto. Hay que dar paso a gente joven, nueva, que aporte ideas y esa frescura al proyecto que también se necesita”.

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Finalmente, no nos podíamos despedir sin que Jorge Carretero le diese un consejo a cualquier persona que esté meditando la posibilidad de involucrarse a un proyecto deportivo similar al del CFS Minaya:

“Un consejo sería que lo lleven con toda la calma del mundo y, sobre todo, que allá donde vayan hagan amistad con la gente que conocen y con la que tratas. Al final, la vida es larga y da muchas vueltas. La conclusión que saco durante estos doce años como presidente es esa, que te lleves bien con la gente y nunca pongas una mala cara a nadie por muy mal día que lleves”, concluye.