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Pulido, jugador que ya sabemos que pone mucho temperamento, se retiró muy cabreado después de que su equipo fuera perdiendo 0-3 frente al Zaragoza, en el minuto 25, y Luis César le mandara a él al banquillo antes del descanso para cambiar el sistema de juego.
Muy enfadado, le vimos ‘lanzar’ sus zapatillas y hasta las espinilleras cuando se sentó en el banquillo, enseres que muy amablemente le recogieron sus compañeros. Conociendo al grande de Pulido sabemos que el mosqueo era consigo mismo, ya que no le gusta perder ni en los entrenamientos. Seguro que las tardes de enfados así son menos en esta temporada que las de alegría.