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OPINIÓN A las mujeres que no se ven representadas en este 8M, por Lorena González

Hoy, volveremos a ver calles llenas de pancartas moradas, consignas y discursos en nombre de todas las mujeres. Pero la realidad es que muchas mujeres en España no nos sentimos representadas por ese feminismo que pretende hablar por todas nosotras.

Porque ser mujer, no significa pensar igual. No significa aceptar que nos utilicen políticamente, ni que nos enfrenten con los hombres. No significa asumir que nuestras preocupaciones son las que algunos deciden desde los despachos o desde los platós de televisión.

Las mujeres reales, las que madrugan cada día para sacar adelante a sus familias, las que trabajan dentro y fuera de casa, las que intentan conciliar, las que cuidan de sus padres o de sus hijos, tienen preocupaciones muy distintas a las que vemos en muchos discursos del 8 de marzo.

A muchas mujeres lo que realmente nos preocupa es tener un equilibrio económico. Poder tener un empleo estable. Acceder a una vivienda. Poder formar una familia si así lo deseamos sin sentir que eso supone una penalización laboral o económica. Poder salir tranquilas a la calle, volver a casa seguras, vivir en barrios donde nuestros hijos puedan crecer con tranquilidad.

Eso es igualdad real.

Igualdad es que una mujer no tenga que renunciar a ser madre para poder desarrollarse profesionalmente. Igualdad es que pueda elegir su proyecto de vida sin presiones ideológicas ni imposiciones políticas. Igualdad es que el Estado ayude a conciliar, que facilite el acceso a la vivienda, que apoye a las familias y que garantice la seguridad.

Sin embargo, durante años se nos ha querido convencer de que defender a la mujer consiste en dividir a la sociedad entre hombres y mujeres, en multiplicar estructuras ideológicas o en aprobar leyes que luego terminan perjudicando precisamente a quienes decían proteger.

Muchas mujeres sentimos que ese feminismo no habla de nosotras. Que no refleja nuestras preocupaciones ni nuestras prioridades. Que no entiende la realidad de millones de mujeres que lo único que quieren es vivir con libertad, seguridad y oportunidades.

Yo reivindico a esas mujeres.

A las madres que sacan adelante a sus familias con esfuerzo. 

A las jóvenes que luchan por encontrar su primer empleo. 

A las abuelas que sostuvieron generaciones enteras con su trabajo silencioso. 

A las mujeres que trabajan, que emprenden, que cuidan, que educan, que construyen cada día una sociedad mejor.

La verdadera igualdad no necesita pancartas para enfrentar a nadie. Necesita políticas útiles, sentido común y respeto.

Defender a la mujer no es utilizarla como bandera ideológica. Defender a la mujer es garantizar su libertad, su seguridad y sus oportunidades.

Por eso, frente al feminismo que divide, muchas defendemos algo mucho más sencillo y mucho más profundo: una sociedad en la que mujeres y hombres caminen juntos, con los mismos derechos, las mismas oportunidades y el mismo respeto.

Ese es el camino de la igualdad real. Y también el de muchas mujeres que, aunque no siempre aparezcan en las pancartas del 8 de marzo, son quienes sostienen cada día este país.

                                                                                                               Lorena González Vidal

                                                                                                              Diputada provincial de VOX