0 comment

Razones por las que no es posible pactar con el PP

Estos días he podido leer, no sin cierto estupor, como altos dirigentes del Partido Popular hablaban y no paraban de un posible pacto, pre o post  electoral, con el Partido Socialista Obrero Español.

Aparte de poner los ojos como platos, comprobar en el calendario que no fuera 28 de diciembre y releer una y otra vez el titular de la noticia, por si hubiera pasado por alto la presencia de una negación, todavía no soy capaz de encontrar una respuesta lógica ante tal afirmación, y más cuando sale de los labios de la mismísima Cospedal. Sí, sí, la misma que achaca al PSOE todos los males de este mundo, la misma Cospedal que utilizando el mantra de la herencia recibida es capaz de borrar de un plumazo 30 años de lucha en pos de una sanidad universal, una educación de calidad en una escuela laica y de una protección social adecuada para aquellas personas que más necesitan de la solidaridad institucional para garantizar lo más elemental de sus vidas y, a pesar de ello, decir a continuación, y sin ruborizarse lo más mínimo, que los recortes indiscriminados aquí y allá han salvado el Estado del Bienestar Social, que amenazaba ruina tras los gobiernos socialistas.

Pero el colmo de los colmos y lo que me puso la mosca detrás de la oreja fue cuando leí al senador Cuevas decir que esperaba del PSOE responsabilidad y un acercamiento al otro gran partido para garantizar la gobernabilidad ante el empuje de los populistas, que no de los populares.  

Y eso fue lo que me llevó a reflexionar sobre un posible pacto electoral con el PP, bueno eso y las negativas que a modo de San Pedro profirió la plana mayor de la Ejecutiva Federal socialista. Y la verdad, la reflexión fue fácil, rápida y sencilla: No es posible un pacto preelectoral con el PP, tampoco es posible hablar durante la campaña electoral de la formación de una gran coalición a la alemana, y desde luego no es posible ningún pacto electoral con el PP para ir contra nadie.

¿Alguien en su sano juicio puede pensar que la militancia socialista vería con buenos ojos pactar con el Partido que a punto ha estado de situar la Ley del Aborto en los albores del siglo XIX?; ¿Alguien en su sano juicio puede  apoyar un pacto con el Partido de la corrupción, de Bárcenas, de Mato, de la Gürtel, de las operaciones Brugal o Púnica y así, hasta completar un rosario inacabable de asuntos turbios?; ¿Alguien en su sano juicio puede estar de acuerdo en coaligarse con el Partido que ha cercenado los derechos más elementales de la ciudadanía como es el derecho a la protesta y a la reivindicación?; ¿Alguien en su sano juicio puede ir de la mano del Partido que ha hecho de los recortes y de la austeridad su razón de ser, del partido donde priman los números sobre las personas, del partido donde lo público, lo que es de todos, se vende y no se defiende y del partido que no duda en modificar la Ley Electoral a su antojo para garantizarse, al menos sobre el papel, una victoria electoral cuando cada día es más evidente el desapego ciudadano a sus siglas y a sus dirigentes?.

El Partido Popular, o más bien sus dirigentes, le han visto las orejas al lobo. Sus líderes son los menos valorados en las encuestas que se realizan periódicamente, la confianza de la ciudadanía en el PP cotiza a la baja, las promesas incumplidas inclinan la balanza en su contra de forma escandalosa, porque los cumplimientos electorales apenas si se cuentan con los dedos de la mano izquierda del Capitán Garfio y las palabras de Rajoy sobre el final de la crisis y las navidades de la recuperación chocan de frente con el día a día de una ciudadanía angustiada por llegar a final de mes sin más alharacas que arrancarle otra hoja al calendario, y como el lobo está bien identificado porque lleva coleta y perilla, pues no han dudado en empezar a coquetear con la idea una gran coalición con el PSOE al estilo alemán, olvidando que aquí, en España, el abismo que separa al PSOE y al PP no es capaz de salvarlo ni el mismísimo Nick Wallenda, que pasa por ser, hoy por hoy, un experto consumado en ‘funambulismo político’.

Son demasiadas las cosas que nos separan de los populares para pensar en una gran coalición contra los populistas, porque esa es otra, lo que están proponiendo los dirigentes ‘populares’ no es una coalición para garantizar la gobernabilidad de un país ingobernable, que no es el caso de España, sino una coalición contra un determinado Partido, en el supuesto caso de que este partido obtuviera un respaldo mayoritario de la ciudadanía en unos futuros comicios electorales.

Querida María Dolores y querido Dimas, a la contra solo se unen los perdedores, los que no tienen nada que ofrecer y su única alternativa pasa por desprestigiar al contrario. Por el contrario, el PSOE no solo no piensa en perder, sino que tiene mucho que ofrecer a la ciudadanía albaceteña, de Castilla-La Mancha y de España, porque sabemos dónde nos hemos equivocado y que hicimos mal y, además, estamos orgullosos de nuestras siglas, de nuestro pasado y de nuestra historia, con sus defectos y con sus virtudes. Podemos presumir de ser socialistas y lo que ofrecemos es otro tipo de pacto, un pacto con la ciudadanía para salir de esta todos juntos, sin dejarnos a nadie en la cuneta de la crisis y sin olvidarnos de lo que realmente importa son las personas. Otra cosa es lo que pase al final, lo que opine la ciudadanía en las urnas, y la lectura que se haga una vez contados los votos, pero en mi modesta opinión, al igual que es fácil ver la progresión en el juego de nuestro querido Alba, al que solo la falta de fortuna le impide ocupar una posición más desahogada en la tabla de clasificación, es más fácil adivinar una posible coalición electoral entre distintas fuerzas de la izquierda, que una unión contra natura con el Partido Popular. Los experimentos, mejor con gaseosa, que dice la sabiduría popular.